El pecado, el arrepentimiento y el perdón

Hace aproximadamente diez años, tomé la espantosa decisión de abortar a mi pequeño hijo, el mismo que fue procreado con un hombre que era casado, al cual me entregué por primera vez. Cuando él lo supo, me pidió que lo abortara. Me dolió mucho que me lo dijera. No quise hacerlo, pero después de unos días le dije que fuéramos a hacerlo. Y así fue que yo maté a mi propio hijo.

Pasó el tiempo, me casé, tuve un hijo, y mi esposo y yo nos separamos. Después de un tiempo nos reconciliamos. Teníamos relaciones de vez en cuando, y sin darme cuenta salí embarazada. Yo le pedí que lo abortáramos, y lo hicimos.

¡Ay, Dios, cómo me duele recordarlo! Y saber que soy una asesina de mis propios hijos. Hubiera querido que nunca pasara eso, que nunca lo hubiera hecho. Sólo le pido a Dios que me perdone. ¡Que me perdone! No sé si Él puede hacerlo, perdonar a una mujer que deliberadamente mató a sus propios hijos en su propio vientre.

Esto yo no se lo había contado a nadie. Es la primera vez que escribo al respecto.

Tantas veces me he confesado de lo mismo… y aún lo sigo haciendo con cada sacerdote que encuentro a mi paso o veo que es nuevo en mi parroquia.

Ahora tengo dos hijos. Amo mucho a mis hijos, y ruego a Dios que ellos nunca pasen por lo que estoy pasando, por este sentimiento de culpabilidad que me atormenta cada día. A veces pienso cómo serían esos niños que aborté, sobre todo cuando acaricio a mis hijos.

Dios mío, ¡perdóname!


CONSEJO

Estimada amiga:

Miles de mujeres sienten el mismo dolor que usted. También ellas sufren todos los días de su vida. ¡Cuánto quisieran poder volver a hacerlo todo de nuevo! Anhelan tener en sus brazos a aquellos niños que perdieron para siempre.

Lo más importante que podemos decirle es que Dios está dispuesto a perdonarla. No importa lo que usted haya hecho. Él está listo, esperando poder limpiarla por completo. Pero usted tiene que pedírselo, creyendo de todo corazón que Cristo vino a este mundo para llevar la culpa del pecado que usted ha cometido. En otras palabras, Dios nuestro Padre celestial puede perdonarla debido a que su Hijo Jesucristo ya sufrió el castigo. Cuando Cristo murió en la cruz hace dos mil años, murió por los pecados de usted y por los nuestros. Así que ahora, cuando usted le pide a Dios que la perdone, en el nombre de Cristo, es como si Dios tomara el pecado que usted ha cometido y escribiera a su lado el nombre de Jesucristo, seguido de: «Cancelado» y «Perdonado».

Allí donde se encuentra, en sus propias palabras, dígale a Dios lo arrepentida que está y pídale que la perdone en el nombre de Cristo. Dígale que usted cree que Cristo murió para que usted pudiera recibir el perdón. Y luego dele gracias a Dios por estar dispuesto a sacrificar a su único Hijo para que todo esto fuera posible.

Confiésese, crea que el sacramento es una realidad no una fantasía, reconcíliese con su historia y voltee la página.

Una vez que haya terminado de orar, el peso del pecado y de la culpabilidad que siente desaparecerán, y se sentirá limpia y libre. ¡Escríbanos y cuéntenos cuán bien se siente al haber sido perdonada! ¡Así podremos compartir su alegría!

Con afecto fraternal

Por Linda y Carlos Rey

PESCADORES DE HOMBRES

«Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron» (Mc 1,14-20).





Durante su actividad en Galilea comenzó a reunir­se en torno a Jesús un grupo de discípulos entre los que eligió, más tarde, a «doce para que estuvieran siempre con él» (Mc 3,14). No se trataba de una manera nueva o desconocida de proceder, ya que no sólo el Bautista había reu­nido su propio círculo de discípulos, sino que también los maestros de la Ley tenían a su alrededor un grupo de alumnos que los seguían para vivir con ellos.

Sin embargo hay una importante diferencia entre el modo de vinculación de los demás maestros de la Ley y sus respectivos alum­nos, por un lado, y entre Jesús y sus discípulos, por otro. Especialmente porque la ini­ciativa de llegar hasta cualquier rabí partía de los propios discípulos, que se sentían atraí­dos por la autoridad erudita de ese maestro que ellos mismos elegían:

 «Rabán Gama­liel decía: consíguete un maestro, aléjate de la duda» (Mishná, Abot I,16).

 Más tarde ellos podían cambiar libremente de maestro. Pero, en el caso de Jesús, era él quien convocaba per­sonalmente a cada uno de sus seguidores con su autori­dad carismática. Esto sucedía así porque Jesús reunía a sus discípulos como profeta y no como simple rabí.

Esto se puede advertir en los relatos de vocación de los primeros discípulos, que encontramos en el Evangelio. Los elementos estructurales se asemejan notablemente a los del llamado dirigido por el profeta Elías a Eliseo:

 «Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas delante de él, y él estaba con la duodécima. Elías fue a donde él estaba y le echó su manto encima. Inmediatamente dejó él los bueyes, corrió tras Elías y dijo: Permíte­me besar a mi padre y a mi madre, entonces te se­guiré. Y él dijo: Vé, vuélvete. ¿Qué te he hecho yo? … Después se levantó y fue tras Elías y le servía» (1 Re 19,19-21).

En ambos casos parecía ser el primer encuentro entre el que llamaba y los que eran llamados; tam­bién la tarea cotidiana era el ámbito en el que eran llamados los discípulos de ambos profetas, y la respuesta era siempre inmediata; la despedida de los padres era también una nota común.

La imagen de la pesca define un nuevo modo de vida, que parte de lo que ellos ya hacen. La vocación supone así CONTINUIDAD y RUPTURA a la vez. Pero también expresa la novedad del Evangelio. Porque la pesca aparecía en los oráculos de los profetas como imagen de la acción de Dios para castigar a los injustos. Nadie se puede escapar de sus anzuelos y redes:

«Yo voy a enviar numerosos pescadores -oráculo del Señor- y ellos los pescarán; después de esto, enviaré numerosos cazadores que los cazarán por todas las montañas y colinas, y hasta en las hendiduras de las rocas. Porque yo tengo los ojos fijos sobre todos sus caminos; ellos no se me ocultan, y su iniquidad no puede esconderse a mis ojos» (Jer 6,16-17).

«Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, enorme dragón recostado en el cauce de sus Nilos, que dices: «El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice». Yo te pondré garfios en las mandíbulas, pegaré a tus escamas los peces de tus Nilos y te sacaré fuera de sus corrientes, con todos los peces de tus Nilos pegados a tus escamas. Te arrojaré en el desierto, a ti y a todos los peces de tus Nilos; quedarás tendido en pleno campo y no serás recogido ni enterrado. Te daré como pasto a las bestias de la tierra y a los pájaros del cielo» (Ez 29,3-5).

 

Sin embargo la imagen de la pesca tenía un sentido positivo en los oráculos post-exílicos sobre la renovación que Dios realizaría en orden a la santificación de su pueblo.

Según Ezequiel, del costado del Templo Dios haría surgir un torrente de agua purificadora y vivificadora, capaz de transformar la salobridad del Mar Muerto:

«Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente.

Los pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá lugares para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el Mar Grande, y serán muy numerosos» (Ez 47,9-10).

Los enviados de Jesús deberán realizar la misma tarea de búsqueda, revolviendo mares, pero para que los hombres sean encontrados por la misericordia de Dios.

Jesús es buscado para que siga curando

«Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».

El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».

Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios» (Mc 1,29-39).

Buscando la clave de la misión

En el relato anterior del Evangelio, después de convocar a los primeros seguidores, Jesús realizó su primer prodigio. Allí los testigos del exorcismo se maravillaron por su «doctrina NUEVA» y porque tenía AUTORIDAD, incluso sobre los espíritus impuros, que lo obedecen (Mc 1,27).

Ahora una curación en un domicilio contribuye a que su fama se extienda rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea (Mc 1,28).

Esta actividad sanadora de Jesús superará, en la tradición evangélica, a la de exorcista (15 curaciones frente a 6 expulsiones de demonios).

Sin embargo el Evangelista quiere destacar ante todo la opción de Jesús por la PREDICACIÓN.

Libres para servir

A la escena acontecida en la SINAGOGA (espacio público) sucede otra que tiene lugar en una CASA (espacio privado).

Si bien la anterior trataba de un EXORCISMO y ahora de una CURACIÓN, en ambos casos se da una situación de POSESIÓN, de la cual Jesús libera:

en la SINAGOGA
en la CASA
«El espíritu impuro lo sacudió violentamente, y dando un alarido, salió de ese hombre» (Mc 1,26) «Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó» (Mc 1,31)
Pero en esta escena se inicia también un modo de relación con Jesús que se destaca a lo largo de todo el Evangelio, y que señala el sentido de toda transformación personal. La suegra de Pedro será modelo para otras mujeres:

En el Calvario «había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le SERVÍAN cuando estaba en Galilea» (Mc 15,40-41).

Anticipando una clave

El sumario resume la actividad que Jesús ha realizado el sábado (Mc 1,21) hasta que este concluyó. Además de ser una síntesis señala también una conclusión que permite iniciar algo nuevo en la narración.

La nueva insistencia en el SILENCIO impuesto por Jesús vuelve a dirigir la atención del lector a un punto distinto de la misión de Jesús. Las menciones de tiempo parecen ser un indicio de orientación hacia la historia de la Pasión (constante en Marcos), que el redactor quiere ofrecer:

Final del Primer sábado
Final del Último sábado
Al atardecer, a la puesta del sol (1,32). Y ya al atardecer, como era la Preparación [de la Pascua] (15,42)
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se LEVANTÓ [anastas] (1,35) Jesús RESUCITÓ [anastas] en la madrugada, el primer día de la semana (16,9).
«Todos te buscan» (1,37). «Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí» (16,6).
El Evangelista quiere orientar desde el comienzo la búsqueda que el creyente hace de Jesús.

Otra anticipación puede ser la actitud de Pedro (y los demás discípulos), caracterizados por tener la «mente embotada» (Mc 6,52; 8,17) y por no comprender «los pensamientos de Dios» (8,33).

Antes de comenzar a predicar
Iniciado su ministerio
el Espíritu le empuja al desierto (1,12). fue a un lugar desierto y allí se puso a hacer oración (1,35)
siendo tentado por Satanás (1,13) reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios» (8,33).
Marcos no describió el contenido de la tentación de Satanás. Mateo y Lucas relataron, en cambio, que el tentador pidió a Jesús que demuestre que es Hijo de Dios, sugiriéndole OTRAS ALTERNATIVAS para su misión mesiánica:

TENER
OSTENTACION
PODER
Pero Marcos describe la tentación de Pedro como «pensamientos de los hombres» (8,33).

Y muestra cómo Pedro interrumpe la oración de Jesús para presentar las expectativas de «todos los que lo andan buscando» (1,37).

Enviado para predicar

La actividad de Jesús no se agota en el ministerio de curación, ni tampoco su identidad de Hijo se explica exclusivamente por el poder de hacer milagros. La RELACIÓN con Dios mantenida en su diálogo secreto y sin testigos es lo constitutivo de su condición de Hijo.

Igualmente destaca como dimensión más importante de su misión el PREDICAR. Es el principal motivo de su envío. Porque lo primero que Marcos relató de la actividad de Jesús es que proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:

«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia» (Mc 1,14-15).

La fe que propone el Evangelio es una confianza en Dios, que siempre tiene que estar precedida por un compromiso firme de cambiar la propia vida.

Más allá de la búsqueda motivada por las propias necesidades, Marcos nos muestra a un Jesús atento a cumplir su misión profética como anunciador del Reinado de Dios. Los que acepten verdaderamente este anuncio serán los que sean capaces de seguir a Jesús de una manera incondicional; también en su silencio y soledad

¿Prefiero estar solo y no mal acompañado? o ¿prefiero estar mal acompañado que estar solo?

“Prefiero estar mal acompañado que estar solo”
Hay muchas expresiones de amor, que evidentemente no tienen nada que ver con amor, en el tanto causan dolor y desazón. He venido planteando semana a semana, el fundamento central de cualquier relación humana es el bienestar y la construcción de la felicidad, no hay otro, pero nos cuesta asumir que múltiples expresiones de amor no son sanas, porque le damos cabida a la negación, a la fantasía o a justificar nuestras motivaciones cuando sabemos que éstas desde el inicio estaban mal.

Quise darle la vuelta a este refrán, en lugar de decir prefiero estar solo que mal acompañado, porque tristemente hay muchísimas relaciones estructuradas sobre el aguante, el soporte, la anulación. Lo que desgasta día a día, usted lo sabe, la pregunta es ¿Por qué se lo permite?

No importa el dolo, lo mal que la esté pasando hay personas que se dicen a sí mismas “ya estoy en esto, no lo voy a dejar así”, entonces construimos relaciones que no funcionan, simplemente porque están impregnadas de un enorme conjunto de malos hábitos, que lo único que hacen es joder la vida, fastidiar el proceso de relación en pareja, pero no hacemos nada por cambiarlos.

¿Esta seguro de que amar es sufrir?
¿De verdad vos crees que amar es aguantar?
¿Se te ha ocurrido que puede haber otras formas de amar?

El propósito
El propósito de una relación es la felicidad, es el eje que no se puede perder, es el norte que nos debe guiar, es la vela que se debe izar. Si esto se deja de lado nada tiene sentido. No cabe estar en una relación por miedo a la soledad, no cabe estar mal, por miedo a no tener a alguien al lado.

Cuando usted en una relación de pareja, opta por tener hábitos poco constructivos, ¿Hacia dónde va? Entonces, ¿Qué espera?, ¿Qué sentido tiene esto en su vida? Usted está en una relación de pareja, lo hace bien, o no tiene sentido.

Si usted decide actuar con indiferencia, con ella construye frialdad. Si decide caminar en su relación con intransigencia, ¿Qué construye? Si avanza en el tiempo al lado de su pareja cargado de orgullo y resentimiento, todo esto a flor de piel ¿Qué espera?, ¿Qué sentido tiene esto en su vida? Nada de esto crea empatía.

Sí usted propone estupideces, si se vive en medio de discusiones, nada se resuelve. Si usted asume actitudes inmaduras ¿Cómo espera un diálogo justo?. Si usted es de los que pega gritos, hace caras, pasa cargando su relación de celos, inseguridades, usted sabe que no actúa bien. ¿Qué espera? ¿Qué sentido tiene esto en su vida?

¿Esta seguro(a)?
Entonces si este es el cóctel, la fórmula que usted ofrece a la relación, que aburrida, fea y disfuncional es su propuesta. ¿Por qué quedarse al lado de alguien que huele a complicación, tensión? Resulta casi irracional decir, “prefiero esto a la soledad” ¿Esta seguro(a)?

Que esto es mejor que la soledad, vea la realidad, hay ira, resentimiento, impaciencia, impulsividad, no se ha preguntado ¿Por qué su pareja sigue a su lado? Quizá, dentro de muchas otras variables, tenga que ver con el hecho de que él o ella prefiere estar mal acompañado que estar solo, esto solo es un reflejo de la mala integración emocional que tiene una persona, esto es admisible en el amor.

Este es un acto de conciencia para usted, para mi, para todos. Si estar bajo una propuesta es mala se abraza como un estilo de vida, hay dos personas que requieren sanar sus emociones.

Todos y todas sabemos reconocer el lenguaje frío, las expresiones indiferentes, sabemos cuando causamos tristezas profundas a nuestra pareja ¿Seguir igual, es una opción? ¿Le parece que debe estar ahí al lado de una propuesta tan carente y vacía?

Esto solo se explica por motivaciones que no tiene que ver con el amor, quizá tenga mucho que ver con el pseudoamor, que se alimenta de muchas presiones emocionales, sociales, religiosas, económicas, de carencias emocionales, que nos mantiene atados a una persona cuya propuesta es deplorable.

Si usted esta en una relación de pareja
Si usted esta en una relación de pareja, así, porque en lugar de sufrir, no hacen ambos un trabajo interno muy fuerte, consciente, maduro para asumir lo que hay que arreglar por dentro para proponer y llevar a la despensa emocional de esa vida de pareja una relación diferente, que sea gratificante, realizante, en definitiva que le haga a usted y a su pareja felices.

Los amores son sanos o no sirve.

Es acá donde quiero proponerle varias cosas importantes:

Primero no busque la perfección de su pareja ni usted, ni yo, ni la otra persona somos perfectos, no podemos buscar perfección, pero esto no significa que no podamos aprender formas sanas de estar en una relación.

¿Pregúntese por qué reacciona tan mal ante los problemas de la vida de pareja?
Recuerde aquel momento, aquel día ,aquel lugar, en el que usted dijo, a “te voy amar siempre”, quiero que recuerde ese momento en el que usted le dijo “pasemos la vida juntos” ¿Qué pasó? ¿Qué sucedió? ¿En qué momento su despensa emocional se lleno de productos vencidos que huelen y saben tan mal?

Recuerde que usted hizo una promesa, ambos hicieron una promesa, porque no mantener esa promesa activa, bajo esquema de conciliación muy positivo y sano, en el que palabras como: perdón, lo siento, te escucho, tienes la razón, te explico, necesito tu apoyo, por favor, me comprometo, y mil frases, que bien usadas podrían cambiar el norte, rumbo, el curso de su relación.
¿Dónde quedó aquella persona detallista? Que con tiempo o sin él, con dinero o sin él, marcaba la diferencia en el día a día ¿Dónde quedo?¿Qué sucedió?
Dense cuenta, usted y su pareja perdieron esto, si lo que han hecho es cargarse problemas, que los llevan a explotar una y otra vez ¿Cuándo va hacer resolver? Dar el brazo a torcer para dejar de lado el orgullo y abrirse al bienestar, puede ser profundamente liberador.
No podemos pensar y dar por sentado que el amor se puede mantener activo solo, el amor solo se mantiene activo en una relación de pareja sin hacer las cosas bien. ¿Realmente no sabía esto?

Les propongo este decálogo, quise llamarlo la La declaración del auto-respeto en el amor”
Te amo, porque no me duele.
Te amo, porque disfruto.
Te amo, porque nos hace bien.
Te amo, porque siento paz.
Te amo, porque siento confianza.
Te amo, porque no hay angustia.
Te amo, porque tu molestia no me maltrata.
Te amo, porque ambos nos comprometemos igual.
Te amo, porque vamos en la misma dirección.
Te amo, porque las cosas son claras, cero confusión

Pero, ¿alguien está dispuesto?

¿Hay alguien que quiera ser el último, sirviendo y pasando inadvertido?

El ser transparente no es un opción en esta sociedad nuestra. Buscamos significación mediática y presencial para sentirnos importantes y acogidos. Y las palabras de Jesús proponiendo humildad, trabajo callado e implícito, parecen intragables.

Este fragmento está reelaborado por los primeros cristianos que, en tiempos de Mateo, están siendo perseguidos por anunciar a Jesús resucitado. Ellos retoman la palabras del Maestro que les animan y defienden y, también, las que les dan identidad. Ser humildes, va a ser el modo de responder -los “cristianos”- a aquellos que les critican y desvalorizan a Cristo. Y el adjetivo “hipócritas”, la defensa ante los fariseos que les rechazan.

Muchas de las reacciones que tenemos y de la palabras que emitimos dependen del contexto que vivimos. A veces, ni nosotros mismos comprendemos nuestras salidas de tono. Los demás las sufren y tampoco saben cómo explicarlas. Pero lo que es verdad, es que podemos dar la impresión de decir una cosa y vivir la contraria; como los fariseos.

Supongo que mucha gente se “echa para atrás” al entrar en contacto con nosotros. Ven nuestras incoherencias de curas, de religiosos, de matrimonios o grupos de jóvenes y se van. Encuentran dentro lo que ya tienen fuera. Y es cierto, pero no es menos verdad que el único al que seguimos, el verdadero modelo, el que no falla es Cristo.

Si yo fuera sencillo para presentarme como torpe y ofrecerme como instrumento, seguro que sería más testigo y menos protagonista. Y entonces las palabras de Jesús no causarían tanta extrañeza: no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor”.

Revisemos, también, en nuestra comunidad y el testimonio que damos: ¿Hay alguno que quiera servir y  pasar inadvertido?

Ama a tu prójimo si te amas a ti mismo

La confianza en sí mismo significa, entre otras cosas, estar consigo mismo, estar en sí mismo, sentirse bien consigo, ser independiente de los demás. Muchos no pueden construir un sentimiento del propio valor, porque DAN a otros PODER sobre SÍ MISMOS. No están consigo, sino siempre con los otros. No descansan EN SÍ mismos, sino que adquieren única y exclusivamente el sentimiento del propio valor recibiéndolo de los otros, de su benevolencia, de sus alabanzas, de sus gestos de confirmación. No son capaces de deslindarse de ellos. Todo lo refieren A SÍ, se sienten heridos por cualquier observación ingeniosa (de los otros).

A tales personas aconsejo que entren en contacto con sus propias agresiones. Por medio de la agresión soy capaz de deslindarme de otros. La agresión es el impulso de distanciarme del otro para poder estar conmigo mismo. Alguna vez a aquel que nos hiere habrá que echarlo primero de nosotros mismos. Tan solo cuando expulsó a quien me ha herido, puedo verle de manera más objetiva y PERDONARLE DE CORAZÓN. Quien no es capaz de perdonar está siendo determinado por la persona que le ha ofendido.  

Mientras estoy poseído por una persona distinta, no puedo estar conmigo mismo, no puedo desarrollar un sentimiento del propio valor. SOY VIVIDO POR OTROS, en vez de ser yo mismo el que viva mi propia vida.

Estar consigo es algo que puede tener distintos aspectos. Estoy conmigo cuando me siento A MÍ, cuando confío en MIS propios sentimientos, cuando descanso en MÍ mismo. no dependo del estado de animo de otros, sino que ESTOY EN CONTACTO con mis propios sentimientos. Estoy conmigo, cuando me siento en el cuerpo. Por ejemplo, si hago una carrera por el bosque y, a causa del esfuerzo físico, me pongo a sudar, entonces estoy conmigo. Siento mi cuerpo, y me siento bien dentro de él. Entonces no se me ocurre en absoluto la idea de poner en duda mi propio valor. Yo me siento, luego soy. No tengo que demostrar mi valor en realizaciones externas. Yo me siento. Eso me hace bien. De la misma manera que yo siento, no siente nadie. Yo soy único. Yo soy yo mismo. Esto no es un conocimiento, sino una experiencia que me enseña mi propio valor singularísimo.  

Muchas personas buscan las causas de sus problemas en los demás. Tendrían que aprender a estar consigo mismas, a descubrir la genuina razón, y a desarrollar la sensibilidad hacia sí mismas, hacia sus sentimientos y hacia su cuerpo.

AUTOR: Anselm Grün.

LIBRO: Como estar en armonía consigo mismo.

Quiero añadir a este interesante escrito, de uno de mis libros favoritos, que me ha ayudado mucho a irme descubriendo y que aconsejo leer (a quien le haya interesado este escrito y otros del mismo libro que voy a ir poniendo), que es triste pero muy común que a veces en épocas de nuestra vida e incluso en el presente pongamos nuestro valor y valía en los demás (porque somos nosotros mismos los que damos ese poder a los demás), a quienes muchas veces admiramos, idolatramos de una forma poco sana para nosotros mismos, porque a la vez que las idolatramos y creemos perfectas a otras personas, nos miramos con mucha pena, con crítica destructiva, juzgándonos incapaces de lo que otros creemos que hacen fácilmente, de llegar a donde otros llegan sin parecernos que hagan esfuerzo alguno…..

En esa comparación está reflejada nuestra propia debilidad… nuestra poca autoestima o propio valor (como dice el autor del libro) hace que estemos midiéndonos constantemente con los otros (y minusvalorándonos consecuentemente), sin darnos cuenta de que todo el mundo tiene una opinion basada en su tamiz e historia personal, con sus propios miedos y frustraciones, sus propias heridas, …

HABILIDAD EMOCIONAL.

  • “Este gozo que siento no me lo ha dado el mundo y, por tanto, el mundo no puede arrebatármelo.” SHIRLEY CAESAR.
  • “Si no lo encuentras dentro de ti, ¿dónde lo encontrarás?.” ALAN WATTS.
  • “Si alguien se encuentra a sí mismo… posee una mansión en la que podrá vivir con dignidad todos los días de su vida.” JAMES MICHENER.
  • “Ellos no pueden quitarnos nuestro autorrespeto si nosotros no se lo damos.” GANDHI.
  • “Me observo a mí mismo y llego a conocer a otros.” LAO-TSÉ.
  • “Debes aprender a ponerte en contacto con la más profunda y pura esencia de tu Ser. Esta esencia verdadera va más allá del Ego, no conoce el miedo; es libre; es inmune a la crítica; no le teme a ningún reto, no es inferior a nadie, ni superior a nadie, está lleno de magia, misterio y encanto.” DEEPAK CHOPRA.
  • “Alcanzar el centro, mantenerse en contacto con la realidad de uno mismo, es el más elevado de los estados que un ser humano puede alcanzar.” BRUCE LEE.
  • “No dejéis que el ruido ahogue vuestra propia voz interior. Ella ya sabe lo que vosotros realmente queréis ser.” STEVE JOBS.
  • “La peor soledad es la de la ausencia de uno mismo, no la de los demás.” ANÓNIMO.
  • “Los seres humanos estamos hechos para superarnos y solo somos verdaderamente nosotros mismos cuando nos trascendemos.” HUSTON SMITH.
  • “La clave para gestionar a otros de manera efectiva es manejarse uno mismo primero. Cuanto más conoces de ti mismo, más puedes relacionarte con los demás, desde una posición de confianza, seguridad en uno mismo y fortaleza.” WEISINGER.
  • “Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.” ANTHONY de MELLO.
  • “Si te olvidas de ti, tarde o temprano los demás, siguiendo tu ejemplo, también se olvidarán y quizás deduzcan que no existes.” JORGE BUCAY. 

El AMOR no es romanticismo barato

El amor en la posmodernidad es una utopía colectiva que se expresa en y sobre los cuerpos y los sentimientos de las personas, y que, lejos de ser un instrumento de liberación colectiva, sirve como anestesiante social.

El amor hoy es un producto cultural de consumo que calma la sed de emociones y entretiene a las audiencias. Alrededor del amor ha surgido toda una industria y un estilo de vida que fomenta lo que H.D. Lawrence llamó “egoísmo a dúo”, una forma de relación basada en la dependencia, la búsqueda de seguridad, necesidad del otro, la renuncia a la interdependencia personal, la ausencia de libertad, celos, rutina, adscripción irreflexiva a las convenciones sociales, el enclaustramiento mutuo…

Este enclaustramiento de parejas propicia el conformismo, el viraje ideológico a posiciones más conservadoras, la despolitización y el vaciamiento del espacio social, con notables consecuencias para las democracias occidentales y para la vida de las personas. Las redes de cooperación y ayuda entre los grupos se han debilitado o han desaparecido como consecuencia del individualismo y ha aumentado el número de hogares monoparentales. La gente dispone de poco tiempo de ocio para crear redes sociales en la calle, y el anonimato es el modus vivendi de la ciudad: un caldo de cultivo, pues, ideal para las uniones de dos en dos (a ser posible monogámicas y heterosexuales).

De este modo, nos atrevemos a afirmar que los modelos de relación erótica y amorosa de la cultura de masas están basadas en la ideología del “sálvese quién pueda”. Mucha gente se queja de que los amores posmodernos son superficiales, rápidos e intensos, como la vida en las grandes urbes. Es cada vez más común el enamoramiento fugaz, y pareciera que las personas, más que lograr la fusión, lo que hacen es “chocar” entre sí.

Creo, coincidiendo con Erich Fromm, que a pesar de que el anhelo de enamorarse es muy común, en realidad el amor es un fenómeno relativamente poco frecuente en nuestras sociedades actuales: “La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”. Y lo es porque el amor requiere grandes dosis de apertura de uno mismo, de entrega, generosidad, sinceridad, comunicación, honestidad, capacidad de altruismo, que chocan con la realidad de las relaciones entre los hombres y las mujeres posmodernas.

Por eso creo que el amor, más que una realidad, es una utopía emocional de un mundo hambriento de emociones fuertes e intensas. En la posmodernidad existe un deseo de permanecer entretenido continuamente; probablemente la vida tediosa y mecanizada exacerba estas necesidades evasivas y escapistas. Esta utopía emocional individualizada surge además en lo que Lasch denomina la era del narcisismo; en ella las relaciones se basan en el egoísmo y el egocentrismo del individuo.

Las relaciones superficiales que establecen a menudo las personas se basan en una idealización del otro que luego se diluye como un espejismo. En realidad, las personas a menudo no aman a la otra persona por como es, en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien por cómo querría que fuese. El amor es así un fenómeno de idealización de la otra persona que conlleva una frustración; cuanto mayores son las expectativas, más grande es el desencanto.

El amor romántico se adapta al individualismo porque no incluye a terceros, ni a grupos, se contempla siempre en uniones de dos personas que se bastan y se sobran para hacerse felices el uno al otro. Esto es bueno para que la democracia y el capitalismo se perpetúen, porque de algún modo se evitan movimientos sociales amorosos de carácter masivo que podrían desestabilizar el statu quo. Por esto en los medios de comunicación de masas, en la publicidad, en la ficción y en la información nunca se habla de un “nosotros” colectivo, sino de un “tú y yo para siempre”. El amor se canaliza hacia la individualidad porque, como bien sabe el poder, es una fuerza energética muy poderosa. Jesús y Gandhi expandieron la idea del amor como modo de relacionarse con la naturaleza, con las personas y las cosas, y tuvieron que sufrir las consecuencias de la represión que el poder ejerció sobre ellos.

El amor constituye una realidad utópica porque choca con la realidad del día a día, normalmente monótona y rutinaria para la mayor parte de la Humanidad. Las industrias culturales actuales ofrecen una cantidad inmensa de realidades paralelas en forma de narraciones a un público hambriento de emociones que demanda intensidad, sueños, distracción y entretenimiento. Las idealizaciones amorosas, en forma de novela, obra de teatro, soap opera, reality show, concurso, canciones, etc. son un modo de evasión y una vía para trascender la realidad porque se sitúa como por encima de ella, o más bien porque actúa de trasfondo, distorsionando, enriqueciendo, transformando la realidad cotidiana.

Necesitamos enamorarnos del mismo modo que necesitamos rezar, leer, bailar, navegar, ver una película o jugar durante horas: porque necesitamos trascender nuestro “aquí y ahora”, y este proceso en ocasiones es adictivo. Fusionar nuestra realidad con la realidad de otra persona es un proceso fascinante o, en términos narrativos, maravilloso, porque se unen dos biografías que hasta entonces habían vivido separadas, y se desea que esa unión sitúe a los enamorados en una realidad idealizada, situada más allá de la realidad propiamente dicha, y alejada de la contingencia. Por eso el amor es para los enamorados como una isla o una burbuja, un refugio o un lugar exótico, una droga, una fiesta, una película o un paraíso: siempre se narran las historias amorosas como situadas en lugares excepcionales, en contextos especiales, como suspendidas en el espacio y el tiempo. El amor en este sentido se vive como algo extraordinario, un suceso excepcional que cambia mágicamente la relación de las personas con su entorno y consigo mismas.

Sin embargo, este choque entre el amor ideal y la realidad pura se vive, a menudo, como una tragedia. Las expectativas y la idealización de una persona o del sentimiento amoroso son fuente de un sufrimiento excepcional para el ser humano, porque la realidad frente a la mitificación genera frustración y dolor. Y, como admite Freud (1970), “jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado o su amor”.

Quizás la característica más importante de esta utopía emocional reside en que atenúa la angustia existencial, porque en la posmodernidad la libertad da miedo, el sentido se ha derrumbado, las verdades se fragmentan, y todo se relativiza. Mientras decaen los grandes sistemas religiosos y los bloques ideológicos como el anarquismo y el comunismo, el amor, en cambio, se ha erigido en una solución total al problema de la existencia, el vacío y la falta de sentido.

Otro rasgo del amor romántico en la actualidad es que en él confluyen las dos grandes contradicciones de los urbanitas posmodernos: queremos ser libres y autónomos, pero precisamos del cariño, el afecto y la ayuda de los demás. El ser humano necesita relacionarse sexual y afectivamente con sus semejantes, pero también anhela la libertad, así que la contradicción es continua, y responde a lo que he denominado la insatisfacción permanente, un estado de inconformismo continuo por el que no valoramos lo que tenemos, y deseamos siempre lo que no tenemos, de manera que nunca estamos satisfechos. A los seres humanos nos cuesta hacernos a la idea de que no se puede tener todo a la vez, pero lo queremos todo y ya: seguridad y emoción, estabilidad y drama, euforia y rutina.

La insatisfacción permanente es un proceso que nos hace vivir la vida en el futuro, y no nos permite disfrutar del presente; en él se aúna esa contradicción entre idealización y desencanto que se da en el amor posmoderno, porque la nota común es desear a la amada o el amado inaccesible, y no poder corresponder a los que nos aman. La clave está en el deseo, que muere con su realización y se mantiene vivo con la imposibilidad.

Si la primera contradicción amorosa posmoderna reside fundamentalmente en el deseo de libertad y de exclusividad, la segunda reside en la ansiada igualdad entre mujeres y hombres. Por un lado, la revolución feminista de los 70 logró importantes avances en el ámbito político, económico y social; por otro, podemos afirmar que el patriarcado aún goza de buena salud en su dimensión simbólica y emocional.

En algunos países las leyes han logrado llevar las reivindicaciones de los feminismos a la realidad social, pese a que la crisis económica nos aleja aún más de la paridad y la igualdad de mujeres y hombres en el seno de las democracias occidentales. Además de esta ansiada igualdad legal, política y económica, tenemos que empezar a trabajar también el mundo de las emociones y los sentimientos. El patriarcado se arraiga aún con fuerza en nuestra cultura, porque los cuentos que nos cuentan son los de siempre, con ligeras variaciones. Las representaciones simbólicas siguen impregnadas de estereotipos que no liberan a las personas, sino que las constriñen; los modelos que nos ofrecen siguen siendo desiguales, diferentes y complementarios, y nos seguimos tragando el mito de la media naranja y el de la eternidad del amor romántico, que se ha convertido en una utopía emocional colectiva impregnada de mitos patriarcales.

Algunos de ellos siguen presentes en nuestras estructuras emocionales, configuran nuestras metas y anhelos, seguimos idealizando y decepcionándonos, y mientras los relatos siguen reproduciendo el mito de la princesa en su castillo (la mujer buena, la madre, la santa,) y el mito del príncipe azul (valiente a la vez que romántico, poderoso a la par que tierno). Muchos hombres han sufrido por no poder amar a mujeres poderosas; sencillamente porque no encajan en el mito de la princesa sumisa y porque esto conlleva un miedo profundo a ser traicionados, absorbidos, dominados o abandonados. Los mitos femeninos han sido dañinos para los hombres porque al dividir a las mujeres en dos grupos (las buenas y las malas), perpetúan la deigualdad y el miedo que los hombres sienten hacia las mujeres. Este miedo aumenta su necesidad de dominarlas; el imaginario colectivo está repleto de mujeres pecadoras y desobedientes (Eva, Lilith, Pandora), mujeres poderosas y temibles (Carmen, Salomé, Lulú), perversas o demoníacas (las harpías, las amazonas, las gorgonas, las parcas, las moiras).

Paralelamente, multitud de mujeres han besado sapos con la esperanza de hallar al hombre perfecto: sano, joven, sexualmente potente, tierno, guapo, inteligente, sensible, viril, culto, y rico en recursos de todo tipo. El príncipe azul es un mito que ha aumentado la sujeción de la mujer al varón, al poner en otra persona las manos de su destino vital. Este héroe ha distorsionado la imagen masculina, engrandeciéndola, y creando innumerables frustraciones en las mujeres. El príncipe azul, cuando aparece, conlleva otro mito pernicioso: el amor verdadero junto al hombre ideal que las haga felices.

Pese a estos sueños de armonía y felicidad eterna, las luchas de poder entre hombres y mujeres siguen siendo el principal escollo a la hora de relacionarse libre e igualitariamente en nuestras sociedades posmodernas; por ello es necesario  seguir luchando por la igualdad, derribar estereotipos, destrozar los modelos tradicionales, subvertir los roles, inventarnos otros cuentos y aprender a querernos más allá de las etiquetas.

Fuente: http://www.entretantomagazine.com

Hablando… se soluciona muchas cosas (casi todo)

  • 💬 Hola, te estoy llamando porque las cosas se han complicado.
  • 🎣 ¿Qué ha sucedido?
  • 💬 Yo nunca pensé eso de ti, pero prefiero que todo lo que cuentan de ti sea mentira. Pero por el momento no quisiera ni siquiera verte.
  • 🎣 ¿No entiendo de qué me estás hablando?
  • 💬 No trates de disimular que ya sé todo de Ti, todo lo que has hecho.
  • 🎣 Me gustaría que pudiéramos conversar personalmente
  • 💬 Y todavía ¿no te da un poco de vergüenza que quieres conversar conmigo?
  • 🎣 La verdad no, por eso es que quisiera conversar y si es posible despejar las dudas que estamos teniendo mutuamente.
  • 💬 Espero que no sea una de tus escapatorias bien inventadas. 

(No fueron inventadas las excusas y ha comenzado la conversación… todo tiene un inicio difícil, pero cuando los interlocutores se abren al diálogo la interpretación de una misma acción puede ser muy distinta de lo que se pensó en otro momento)

Todos podemos tener un punto de vista distinto de la realidad. Las razones de cómo vemos la realidad tiene mucho que ver de los anteojos por los que estamos mirando.

Hace algunos días me ha tocado ser interlocutor de muchas entrevistas familiares, de negocios, resolución de conflictos, etc., y me quedo sorprendido la capacidad que puede tener la palabra para poder solucionar los problemas más difíciles.

Cuando llegaba el momento previo al encuentro embarga el miedo, la incertidumbre y a veces el desánimo de no enfrentar nuestra propia realidad y si es que no tenemos el valor para hacerlo terminamos huyendo o postergando para no sé cuando.

Hablar nos hace conectar con el otro, nos expone ante los demás de manera que lo que yo pienso los demás pueden saberlo. Hablar bien nos hace más humanos. Es tarea de todos los días ya que nuestras relaciones no es de un día, es de un encuentro incontable de oportunidades y los desafíos serán de la misma manera innumerables.

Hablar nos compromete. Hablar nos hace más humanos porque nos hace salir de nuestra mediocridad y nos manifestamos con aquello que es propio del ser humano: hablar.

Ante un problema:
El que no sabe y es un ignorante,
el que sabe y no dice nada es un miserable,
el que no sabe y dice algo es un criminal,
el que no sabe y no dice nada es un irresponsable con la realidad y
el que no quiere saber por no querer involucrarse con la realidad es poco humano.

Cuando por fin pude enfrentar mi propia realidad, mis propios desafíos y mis propios miedos hablando; encontré que tenía más temores que seguridades, que tenía más prejuicios de lo habitual y lo que pensaba que la otra persona podría tomarlo a mal ha sido un fantasma de humo que me estaba destruyendo y ahora creo que cada diálogo que he sostenido es una posibilidad para creer que la vida podría ser mejor cuando se comunica, cuando se dialoga, cuando se abre la puerta de la vida hacia los demás.

A los demás no los mires solo por la ventana de su vida, ve y toca la puerta y entabla un diálogo, apela al mejor argumento y ve decidido a respetar la postura de la otra persona lo cual implica que hay que estar dispuesto a perder. Cuando estés dispuesto a renunciar a un argumento menos sólido con respecto al de la otra persona verás que tu crecimiento es inevitable ya que escuchando se aprende, dialogando se limpia el paisaje, hablando nos hacemos entender que llevamos en el pecho un corazón que siente y en la cabeza un cerebro que piensa y un espíritu que urde armoniosamente estos sentimientos/pensamientos para exponerlos a los demás.

Al final me puedo dar cuenta que, cada vez que hablo con alguien, siempre salgo ganando 😃😄😃😄:
Ganando experiencia,
ganando amistades,
ganando correcciones,
ganando historias apasionantes,
ganando vida cualificada…

ganando tiempo bien compartido.

Hablando se solucionan problemas y basta con ser claros en los argumentos y corteses en el trato podremos ver que estamos configurados por palabras y dependerá nuestro medio en el que nos movemos de cuán agradable o desagradable lo hagamos en la medida que tratemos de la mejor manera posible a nuestros semejantes.

Nunca tengas miedo de hablar:
Si preguntas en clase, podrás tener una respuesta o no, pero te diste cuenta que te faltaba aprender.
Si expones tus dudas a tu pareja podrás hacerle saber que te importa y tú eres importante.
Si hablas de un tema y te faltan argumentos, para la próxima tendrás en cuenta que los demás tienen posturas más sólidas y podrías prepararte mejor.
Si hablas con aquellos que aparentan ser malgeniados podrás darte cuenta que a veces la ternura también está encapsulada en frascos no tan agradables.
Si hablas con los demás podrás encontrar lo que buscas o ayudar en lo que buscan los demás.

Los que no hablan por lo general tienen miedo a no tener la razón.

Que tengas un bendecido día… AVD

No den al César lo que es de Dios

«Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?».

Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto».

Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?».

Le respondieron: «Del César».

Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios» (Mt 22,15-21).

Se reunieron para sorprender a Jesús

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El Evangelio viene mostrando un episodio en que la AUTORIDAD de Jesús fue CUESTIONADA por sus interlocutores. Las preguntas planteadas constituían un DESAFÍO, al cual Jesús debía responder para conservar la consideración que de él tuviera el público.

Este tipo de relación era frecuente en la sociedad del antiguo Mediterráneo. Constituye un modo de comunicación en la que se quiere COMPARTIR o DISPUTAR el HONOR de otra persona.

Todo esto sucedía públicamente, ya que así se obligaba al que era desafiado a que reaccionara de algún modo. Su falta de REACCIÓN se interpretaría como una incapacidad para responder y quedaría desacreditado delante de todos.

La trampa puesta a Jesús es difícil de evitar, porque tanto la afirmación como la negación lo compromete. Sobre todo cuando se confronta esa respuesta con las ya conocidas declaraciones de un famoso líder rebelde:

[Judas el Galileo] «decía que era una vergüenza aceptar pagar tributo a Roma y soportar, después de Dios, a unos dueños mortales» (Josefo, Guerra de los Judíos II,118).

 La negativa al pago sería usada, pues, como acusación de rebeldía frente a la autoridad romana. Pero, confrontada con esa declaración, una respuesta afirmativa parecería al pueblo una falta de lealtad ante Dios:

[Los seguidores de Judas Galileo] «creen que Dios es el único Dueño y Señor. Les importa poco padecer cualquier tipo de muerte, hasta el más inaudito; el único objetivo que tienen es NO DAR EL NOMBRE DE SEÑOR A NINGÚN SER HUMANO» (Josefo, Antigüedades  XVIII 25).

¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? NO El César no es SeñorConflicto con el Imperio
Dios no es el único SeñorConflicto con el Pueblo

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Contra-desafío de Jesús

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Jesús es puesto en la disyuntiva de contradecir la POTESTAD IMPERIAL o contradecir la REALEZA de DIOS que viene predicando.

Por eso devuelve el desafío comprometiendo a los retadores.

ACCIÓN Desafío «¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?»
RECEPCIÓN Manifestación de haber recibido el mensaje «¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto».
REACCIÓN Contra-desafío «¿De quién es esta figura y esta inscripción?».«Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios»

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La lealtad Decisiva

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El movimiento revolucionario había radicalizado el PRIMER MANDAMIENTO: la lealtad al emperador era una traición a Dios.

Jesús también lo va a radicalizar, pero transfiriendo esta alternativa del campo POLÍTICO (Dios – César) al ECONÓMICO (Dios – Dinero). No exigió una opción sin reservas entre Dios y el emperador, pero sí lo hizo entre la adhesión Dios y el servilismo del dinero:

«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero» (Mt 6,24).

Qué es lo que corresponde a Dios y qué al poder político lo explicitará el Apóstol Pablo:

«DAD A cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien temor, temor; a quien honor, honor» (Rom 13,7).

 A la autoridad se le dará respeto y se le pagarán los impuestos. Pero sólo a Dios se deberá la LEALTAD DECISIVA, a través del amor y el temor, cuando la autoridad humana pretenda una obediencia en contra de los mandatos de Dios.

Los Viñadores asesinos… Mt 21, 33-46

«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 

Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. 

Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 

Cuando vuelve el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». 

Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo». 

Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta» (Mt 21,33-43.45-46).

Israel, la Viña de YHWH

El comienzo de la parábola es deliberadamente evocador de una imagen usada en la Escritura: DIOS formó al pueblo de ISRAEL como se planta una VID. El Salmista ruega a Dios en su oración que no deje en manos de los enemigos al pueblo que en pasado rescató de la esclavitud y guió hasta Canaán:

«Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los gentiles y la plantaste; le preparaste el terreno, echó raíces y llenó toda la región… ¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? … Vuélvete, YHWH de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso» (Sal 80,9-10.13.15-16).

Por su parte los profetas describen la infidelidad del pueblo a la Alianza con Dios como una falta de fructificación de una vid muy cuidada:

 «Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. La viña de YHWH de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad. y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!» (Is 5,1-2.7)

Los arrendatarios

Jesús comenzó el relato de modo idéntico a Isaías. Sin embargo introdujo una importante variación en la metáfora: la VIÑA de Dios continúa siendo Israel, pero no carece de frutos ( = buenas obras). En el Evangelio la crítica irá dirigida a los LABRADORES que debían cultivarla.

El tema de la parábola de Jesús refleja una situación frecuente por entonces. Muchas personas debían vender sus tierras a causa de las deudas. Y terminaban trabajando su campo, ya no como propietarios, sino como ARRENDATARIOS de algún terrateniente ausente que lo había adquirido. Así se quejaban ante el gobernador Nehemías unos siglos antes:

«Hemos tenido que hipotecar nuestros campos y nuestras viñas para pagar el tributo al rey. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos son como los de ellos. Sin embargo, nosotros tenemos que someter a esclavitud a nuestros hijos y nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas ya han sido abusadas. Y no podemos hacer nada, porque nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros» (Neh 5,4-5).

Por eso era muy habitual que se juntara un gran RESENTIMIENTO contra aquellos propietarios ausentes. En la parábola los arrendatarios buscan apropiarse de los frutos, primero, y del campo, después.

Los siervos de YHWH

El relato no describe las circunstancias en las que los labradores se convirtieron en arrendatarios. Por eso el oyente no puede contemplarlos como VÍCTIMAS de un sistema social injusto. De haberse incluido ese aspecto, su violencia podía aparecer como justificada.

Pero el interés del narrador, al presentar sólo la REBELDÍA de los arrendatarios, es el de centrar la atención del oyente en la VIOLENCIA de los labradores.

Los destinatarios de la parábola no se sienten involucrados en el relato, como tampoco el rey David se sintió identificado con el rico despiadado que se apropió de la ovejita del pobre (2 Sam 12,1-6). Así expresarán espontáneamente su malestar contra los viñadores, como David lo hizo contra el rico de la parábola que le relató el profeta Natán.

Sin embargo no advierten como el narrador los va involucrando en la historia, como hizo Natán con David. Porque en el lenguaje consagrado de la Escritura los profetas son presentados frecuentemente como SIERVOS de YHWH:

«Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis SERVIDORES los profetas, los envié incansablemente, día tras día» (Jer 7,25).

«YHWH no hace nada sin revelar su secreto a sus SERVIDORES los profetas» (Am 3,7).

«Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis SERVIDORES los profetas, los envié incansablemente, día tras día» (Jer 7,25).

Violencia contra los profetas

La mención de los SERVIDORES proporciona así un carácter ALEGÓRICO al relato, que ya no puede ser leído en su literalidad. No describe un conflicto entre clases sociales en un contexto de crisis económica. Alude a la conocida historia del rechazo de los PROFETAS. Así lo reconocía un piadoso durante el destierro:

«No hemos escuchado a tus SERVIDORES los PROFETAS, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país» (Dn 9,6).

Los verbos usados evocan el destino de algunos profetas:

  • «Entonces [el sacerdote Pasjur] mandó GOLPEAR a Jeremías, el profeta, y lo hizo poner en el cepo que está en la puerta Alta de Benjamín, en la Casa de YHWH» (Jer 20,2).
  • «Urías, hijo de Semaías, de Quiriat Iearím, profetizó contra esta ciudad y contra este país en los mismos términos que Jeremías… El rey Joaquím lo hizo MATAR con la espada y arrojó su cadáver a la fosa común» (Jer 26,20-23).
  • «Se confabularon contra Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y por orden del rey lo APEDREARON en el atrio de la Casa de YHWH» (2 Cro 24,21).

Ensañamiento contra el hijo

Los personajes del relato pudieron suponer que la aparición del hijo significaba que el propietario había muerto. Si también el HEREDERO moría, la viña ya no tendría dueño y los arrendatarios podrían reclamar la propiedad.

También la expresión HIJO evocaba en la Escritura la condición de verdadero representante de la VOLUNTAD de Dios:

«Tendamos trampas al JUSTO, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. El se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo HIJO del Señor» (Sab 2,12-13).

La parábola ha vuelto a instalar el tema debatido por los sacerdotes del Templo en torno a la AUTORIDAD [de Juan el Bautista y] de Jesús.

Han rechazado a ambos. Jesús los ha comparado entonces como hijos que no han obedecido la llamada de Dios, a diferencia de los publicanos y las prostitutas creyeron en Juan, el mensajero de Dios (Mt 21,32).

Ahora Jesús dispone el relato para insinuar que no sólo son desobedientes. Pueden llegar a ser también homicidas si ven amenazada su autoridad.

Los malvados

La respuesta de los oyentes a Jesús es tan segura y vehemente como la de David al profeta:

«David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por la vida de YHWH, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión».

Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; te entregué la casa de tu señor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá, y por si esto fuera poco, añadiría otro tanto y aún más. ¿Por qué entonces has despreciado la palabra de YHWH, haciendo lo que es malo a sus ojos? ¡Tú has matado al filo de la espada a Urías, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo has hecho morir bajo la espada de los amonitas» (2 Sam 12,5-9).

La última frase refuerza la acusación de MALVADOS hecha contra los labradores. Reconocen el carácter alegórico del relato, pero hasta el final no «comprendieron que se refería a ELLOS» (Mt 21,45):

«¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados… sino que se complace en la ley de YHWH y la medita de día y de noche! El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce FRUTO a su debido tiempo…No sucede así con los MALVADOS» (Sal 1,1-4).

Sustitución de los labradores

En el momento decisivo de la interpretación no se puede olvidar que Jesús, a diferencia de Isaías, no cuestiona la VIÑA (Israel), sino a los ENCARGADOS de trabajarla. Por falta de frutos (Is 5,4) el profeta amenazaba: «Les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada» (Is 5,5).

Jesús no reprocha a la viña falta de frutos, sino a los labradores no haberlos entregado al dueño. No anuncia la plantación de OTRA VIÑA (un Nuevo Israel), sino la sustitución de los viñadores.

El pensamiento es afín al de Jeremías sobre los pastores:

«Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo de YHWH» (Jer 23,3-4).

Según la lógica del Evangelio de Mateo, los Apóstoles de Jesús son los nuevos pastores encargados de reunir «las ovejas perdidas del pueblo de Israel» (Mt 10,6).

Responsabilidad por los frutos

Los encargados del Templo ven confirmadas las preocupaciones surgidas desde el momento que Jesús hizo su entrada en la ciudad. A la pregunta directa sobre su autoridad, Jesús les había insinuado que era semejante a la de Juan. Si bien ellos no la habían aceptado, no se animaban a rechazarlo públicamente por «temor a la multitud, porque todos consideran a Juan un PROFETA» (Mt 21,26).

Ahora Jesús insinúa que esa actitud no es diferente a la de quienes maltrataron a los profetas del pasado, de los cuales él es un sucesor (definitivo).

Lo que impide por el momento que se apoderen de Jesús es, nuevamente, el «temor a la multitud, que lo consideraba un PROFETA» (Mt 21,46).

Este temor siempre limitó la autoridad INSTITUCIONAL que ostentaban, pues «a pesar de llegar al cargo, por necesidad, concedían todo lo que decían los fariseos, por no hacerse insoportables al pueblo» (cf. Josefo, Antigüedades XVIII, 11-25).

Los NUEVOS ARRENDATARIOS no deben olvidar, por su parte, que la VIÑA no es suya, sino del Señor. A él deberán dar cuenta de los frutos producidos:

«Si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca… En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz» (Sant 3,14-18).

Los Viñadores Asesinos

Del blog En la Escuela de las Escrituras

Se te ashe ashiii…

  • Buenos días su majestad… 
  • Buenos días mi rey…
  • ¿Cómo te encuentras?
  • Bien, con la ayuda de Dios
  • Sabes, te manda saludos Adelmo
  • ¿Perdón?, ¿quién es Él?
  • El joven que siempre te gustaba
  • Nunca me ha gustado, usted se equivoca
  • No te hagas, se te notaba cuando lo saludabas
  • La verdad nunca me ha interesado
  • Dice que te va a visitar pronto
  • ¿En serio?
  • Ya ves, te das cuenta… cuando hablo de él se te ashe ashiii... (una forma vulgar de decir, que se te hace así)

(*Adelmo es solo una referencia arbitraria para hacer provocador el artículo a ver si te ashe ashiii…😀😝😜)

Bueno, el diálogo antes citado es una forma cómo puedo adecuar esta frase que la he repetido en son de broma con algunos de mis familiares o amistades muy cercanas.

Yendo a la vida práctica, a quién no se le ha dado vueltas el estómago, sudado las manos, trabado la lengua, temblado las rodillas, le ha bailado los ojitos, etc., cuando ha estado al lado o frente de la persona por quien guarda algún sentimiento. Eso fue en el plano sentimental… pero también está la posibilidad de tener ese sentimiento de no saber a dónde meter la cara cuando algo nos salió mal o estar al lado de alguien que dijimos que no nos gustaría verlo, o cuando ves el examen y parece que te equivocaste de aula, tantas circunstancias… que se te ashe ashiiii… 😀😀😀😝😜

Creo que mientras transitemos por este mundo y no dejemos de sentir guardaremos en el baúl de la existencia esos recuerdos que nos remiten a nuestros años primaverales donde veíamos todo con alegría, esperanza, gozo, entusiasmo e incluso con alcanzar la realidad utópica que solo nos puede regalar la rica imaginación y con una pizca de pasión, locura y maravilla nos aventuraremos en los caudales del amor aunque para algunos juzgue que ya no es oportuno cuando para amar, sonreír y gozar… siempre será oportuno.

Afrontar la vida con pasión no es lo mismo que aventurarse con locura y desmesura sino que basta con tener una buena medida de buen ánimo, una arroba de buenas intenciones de gastar el tiempo haciendo felices a los demás podremos colorear la vida aunque el cielo amanezca gris.

Pienso que a veces nos contentamos con menudencias que nos ofrece el supuesto destino y de ahí no queremos hacer algo más. No es justo que mendiguemos alegría cuando somos capaces de crear nuestro propio teatro sin ensayos, nuestra tribuna con nuestro propio público, nuestro propio escenario donde somos protagonistas, nuestra propia historia que escribimos como mejor nos parezca. Podemos y debemos hacer una historia que nos guste recordar más tarde.

Haz lo que quieras y 

quiere lo que has hecho… 

No te extralimites, si tienes miedo para hacer algo: hazlo con miedo.

Vivo creyendo que la vida es un continuo riesgo y solo se sabe hasta donde vamos a poder llegar en la medida en que uno sale a la pista y baila con su pañuelo. Baila y canta la canción que tú te inventas y no te sometas al miedo. 

Sin ser temerario sé temeroso solo de Dios, de los demás acompáñate para lograr tus objetivos.

  • Si tiemblas por algo o alguien… manifiesta tu inquietud y aunque después temblarás el doble ya has dado el primer paso. 
  • Si tienes miedo a dar el examen es mejor que estudies y te des cuenta de cuán preparado estás y solo así podrás decirte que lo afrontaste; sabiendo que no siempre se gana.
  • Si piensas que participar es solo para ganar… si no ganas el premio, gana experiencia. Meta cumplida. 
  • Si al momento de dar lo mejor te salió algo no deseado, afróntalo; si mueres tendrás a más de uno que no te dejará morir en el olvido al hacer memoria que fuiste alguien que murió por sus ideales.
  • Si te enamoraste y no fuiste correspondido al menos después de haberlo manifestado sabrás que donde está seco difícilmente se puede cultivar algo… y peor aún el amor que necesita de terreno fértil.
  • Confróntate con tu realidad, es mucho más maravillosa que la paralizante imaginación pesimista que te atemoriza, te encierra y a veces te paraliza.
  • Si crees que alguna vez se te ashe ashiii cuéntanos…  

Todos decepcionamos alguna vez en nuestra vida…

  • A. Yo pensé que eras una persona distinta…
  • B. Lo lamento, no fue mi intención
  • A. Hubiese preferido no haberte conocido nunca…
  • B. Es tarde, en la vida no todo es elección
  • A. Me has decepcionado, no quiero saber nada de Ti
  • B. Mil disculpas, espero no volver a tropezar con la misma torpeza.

Es el extracto de una conversación en la que soy B y creo que decepcioné a quienes esperaban algo/mucho de mí.

Recuerda: no todo el tiempo podrás caminar por caminos rectos y sin piedras como para pensar que caminarás sin dar un tropiezo. Todos estamos propensos, mientras vivamos, a decepcionar a las personas que más confianza hayan podido depositar en nosotros. Lo único que podemos hacer es que estos golpes no nos dejen en el suelo y sin ganas de querer levantarnos. Al momento de caer no pierdas de vista que puedes una y mil veces con dignidad y reconociendo tus errores, repararlos y hacer una vida distinta.

Los caminos tienen muchas curvas… y a veces oscuridades que nos hacen tropezar

Creo que la vida nos ofrece la misma piedra de toque con la cual pudimos medir a los demás. Si algún día hubieron personas que nos decepcionaron, mañana nadie nos asegura que podemos ser esos sujetos que decepcionen a los demás. Si hacemos algo en la vida nos pondrá en esa cuerda por donde tendremos que transitar tratando de hacer equilibrio. Mientras estemos caminando sobre la cuerda no miremos la vida de los demás  porque concentrándonos en lo que no nos corresponde nos podemos descuidar de la nuestra y al estar distraídos podemos tambalear y caer.

Si alguien espera mucho de Ti, recomiéndalo que no espere demasiado ya que al estar hechos de un barro muy maleable podemos decepcionar a amigos y conocidos, a extraños y cercanos. 

Pienso que debemos ser mesurados tanto en el esperar de los demás como en el hacer esperar de nosotros mismos a los demás. Cuando se crean muchas expectativas en una persona dejamos de considerarla como es en realidad y la subimos a un pedestal que no le corresponde y cuando comete el inevitable error se nos cae como un chorro de agua fría. Sin embargo, cuando estamos convencidos que la otra persona es tan humana y frágil como nosotros nos decepcionaría menos y con nuestro silencio y sin pararnos a juzgar podríamos ayudar mucho más.

Esta ventana al mundo, mi blog, es uno de mis fieles reflejos de lo que voy pasando por la vida. He decepcionado a muchas personas. Unas veces por motivos que no he estado a la altura de lo que se me exigía y otras veces por que no me gusta verme sobrevalorado ya que si esperan mucho de mi y cuando no encuentran lo que esperaban terminan por desesperarse. 

Vivo con la convicción que todo lo que he hecho ha sido por buena voluntad y aunque en más de una ocasión no me ha quedado otra salida no me excuso echando la culpa a los demás por mis errores. Estoy en la edad que todavía decepcionaré a muchas personas ya que no vine al mundo para colmar expectativas de los demás. Vine para ser feliz y sin en algún momento no estoy a la altura para responder como esperan de mí, tengo la conciencia tranquila de haber dado lo mejor que pude, que quise e hice.

Para muchos estoy a la mitad de mi vida, para otros estoy casi de bajada (como lo dicen en lenguaje coloquial); sin embargo, yo me siento en la edad perfecta de mi vida… de hacer lo mejor sin temor a decepcionar.

Caminando sobre las piedras… alguna me hará caer?
  • Me he decepcionado demasiado de mí mismo… y sigo creyendo para ser creíble.
  • Me sorprendo muy poco si los demás se equivocan… aporto más al momento de levantar al caído en vez de dar un rodeo a su vida.
  • Me alegra que hayan personas que quieren seguir caminando después de la caída… son los que merecen la vida, los únicos que hacen historia.
  • Me consuela saber que todos podemos ser mejores… después de los errores.
  • Me tranquiliza ver que muchos llegaron a ser santos… gracias a su conversión. No hay Santo sin pasado ni pecador sin futuro.
  • Me ha tapado la boca, la vida misma, ya que ahora no puedo ser juez de mi prójimo… solo puedo ser abogado.
  • Me sorprendo al verme al lado del acusado en vez de acusador… recibir los golpes es más gratificante que lanzar la primera piedra.
  • Me veo maduro en la medida que acepto mis defectos en vez de negarlos.
  • … … me veo feliz.
  • No juzgo, me basta con juzgar mi vida… poco tiempo me queda en este mundo para concentrarme en lo que no me importa.

¿Qué es el domingo de Ramos?

El Domingo de Ramos se celebra la entrada solemne de Jesús en Jerusalén y el relato de su pasión y su muerte en la cruz, antes de entrar en la Semana Santa, que prepara la resurrección del Señor.

1. El Día de Ramos es simbólicamente la “puerta de entrada” en la que los cristianos se preparan para entrar en la Semana Santa y, por tanto, para dirigirse a la Pascua. Todavía hoy, como en tiempos de Jesús, la bendición de las palmas atrae a multitudes.

Cada año, el Evangelio de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén le da todo su sentido a la bendición de las palmas. Revivimos los momentos en los que la multitud acoge a Jesús en la ciudad de David, “ciudad símbolo de la humanidad” (Juan Pablo II), como un rey, como el Mesías esperado desde hacía varios siglos. Aclaman a Jesús a las voces “Bendito el que viene en nombre del Señor” y “Hosanna” (en hebreo, esto significa literalmente “¡Salva, pues!”, y se ha convertido en una exclamación de triunfo pero también de alegría y de confianza).

Jesús es un Rey pero un Rey de paz, de humildad y de amor. Sobre un asno, una montura modesta, un animal de carga, el Señor se presenta a la multitud. Zacarías había anunciado (9,9): “He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino, cría de asna”.

La gente tendía sus mantos a su paso, lo cubría de palmas, como relata Mateo en su Evangelio: “La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino” (Mt 21,8).

Todavía hoy, la bendición de las palmas atrae a multitudes, con un público a veces poco habitual seducido por estas palmas y ramas de olivo (o de boj, o de laurel, según los países) que se pueden conservar en casa hasta el año siguiente. Símbolo de vida y de resurrección, el ramo es portador de bien, más que de buena suerte. Se coloca en las casas o adorna los crucifijos: hace entrar a Jesús resucitado en nuestras casas.

Estos ramos que se toman en las manos para aclamar la cruz de Cristo se colocan también a veces sobre las tumbas y entonces adquieren un significado funerario. No es sólo para honrar la memoria de un ser querido, sino también para manifestar la propia esperanza de ver renovar y florecer la propia fe en la resurrección de Jesucristo, y en la de nuestros muertos.

Normalmente, las parroquias organizan una procesión tras la bendición de los ramos, antes de la misa. En las grandes ciudades, la asamblea puede reunir hasta varios miles de personas, como en Notre-Dame de París, donde el rito de la apertura de las puertas de la catedral siempre es impresionante. Los fieles entran después en la iglesia, detrás del sacerdote, lo cual significa que acompañan a Cristo Rey hacia su pasión.

2. Diversos testimonios revelan que Jerusalén ya celebraba en el siglo IV la entrada triunfal de Jesús en la ciudad. Una peregrina llamada Egeria, que recorrió Tierra Santa en el año 380, da testimonio de ello en un manuscrito hallado en 1884. Desde Jerusalén, la procesión se extiende al mundo entero…

Egeria, o Eteria, nos describe la procesión que, del Monte de los Olivos al Santo Sepulcro, celebra la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén:

“Y ya, cuando comienza a ser la hora undécima (17h), se lee aquel pasaje del Evangelio, cuando los niños con ramos y palmas salieron al encuentro del Señor diciendo: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. A continuación se levanta el obispo y todo el pueblo, se va a pie desde lo alto del Monte de los Olivos, marchando delante con himnos y antífonas, respondiendo siempre: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

En su testimonio, Egeria insiste en la gran participación de niños en esta procesión: “Todos los niños que hay por aquellos lugares, incluso los que no saben andar por su corta edad, van sobre los hombros de sus padres, llevando ramos, unos de palmas, y otros, ramas de olivo”.

Desde Jerusalén, la procesión se extiende a todo Oriente y hace del domingo inaugural de la Semana Santa el Domingo de Ramos. Desde principios del siglo VII, llega a Hispania y probablemente a la Galia (certificada en el siglo IX) y después se desarrolla ampliamente en todo el imperio carolingio.

En Roma, en el siglo V, sólo se leía la Pasión. A principios del siglo XII, cuando los usos franco-germánicos penetran en Roma (tras su propia decadencia litúrgica), la Procesión de las Palmas se menciona en los libros romanos.

3. La celebración excepcional que propone la Iglesia católica el Domingo de Ramos remite a varios textos del Antiguo y del Nuevo Testamento que hacen entrar progresivamente al creyente en la celebración del “Misterio pascual de Jesucristo”.

Durante la misa, las distintas lecturas y el Evangelio de la Pasión (sobre los sufrimientos y suplicios que precedieron y acompañaron a la muerte de Cristo) introducen al creyente en la Semana Santa y en sus distintas etapas, a la luz de la Pascua.

Primero el profeta Isaías enseña que el Siervo de Dios acepta sus sufrimientos: “Mi rostro no hurté a los insultos y salivazos. Pues que Yahveh habría de ayudarme para que no fuese insultado, por eso puse mi cara como el pedernal, a sabiendas de que no quedaría avergonzado” (Is 50, 6-7).

Después san Pablo explica que Jesús, Cristo y Señor, de condición divina, no ha retenido el rango que le igualaba a Dios, “sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo … por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre” (Fil 2, 6-11).

Entre estas dos lecturas, se intercala el Salmo 22 que el Señor rezó en la cruz y que es una interrogación profunda sobre el Misterio de su abandono:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven de mí se mofan,
tuercen los labios, menean la cabeza:
«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre,
que le salve, puesto que le ama!»
(···)

Pero esta llamada desesperada no queda sin respuesta porque el salmo termina así:

¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda,
Anunciaré tu nombre a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré!
«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza.

Además el relato de la Pasión se hace a varias voces: la voz del sacerdote encarna al personaje de Jesús. Jesús sabe que su triunfo ha provocado la envidia y el furor de los sacerdotes, que han decidido matarlo. Durante la última cena con sus discípulos (la Cena), instituye la Eucaristía: hace ofrenda de su cuerpo y de su sangre como “verdadera” comida y “verdadera” bebida que dan la Vida eterna, anticipando así a través de este gesto el sentido profundo de su próximo sacrificio, su muerte en la cruz: “Tomad, este es mi cuerpo… Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos”, relata el evangelio de Marcos.

Después Jesús lleva a sus discípulos al Monte de los Olivos y les advierte de lo que va a soportar. Ellos le prometen su apoyo incondicional. Pero en medio de la noche, en el huerto de Getsemaní, Jesús es abandonado por estos mismos discípulos, que sucumben al sueño. Él les había recomendado, sin embargo, que esperaran y velaran durante el tiempo que él rezara a su Padre un poco más lejos, después de haberles explicado que su “alma está triste hasta el punto de morir”.

Entonces Judas, uno de los doce apóstoles, llega para traicionarlo y entregarlo a las autoridades judías. Poco después, Pedro, atemorizado, niega conocer a Jesús confirmando lo que este último le había anunciado antes: «Yo te aseguro: esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. Juzgado escuetamente, Jesús es crucificado por los romanos. En camino a su resurrección, se rebaja a lo más bajo. Tras los cantos de alegría que le han acogido, son gritos e insultos los que le acompañan cuando, llevando su cruz, sale de Jerusalén.

4. Desde 1985, el Domingo de Ramos las diócesis están invitadas a organizar su Jornada Mundial de la Juventud, que representa una etapa hacia las JMJ internacionales (Madrid, Río, …), una iniciativa querida por Juan Pablo II, impresionado por el entusiasmo de los jóvenes por encontrarse, compartir y rezar juntos.

Los jóvenes son muy sensibles a esta celebración gracias al impulso dado, en 1984, por Juan Pablo II la víspera del Domingo de Ramos. Aquel año, la Iglesia celebraba el Año Santo de la redención, 1950 años después de la Pasión de Cristo. El papa que, como se sabe siempre estaba muy cercano a los jóvenes, quiso marcar ese año jubilar con su presencia entre ellos y les invitó a un Jubileo internacional de la juventud, en la plaza de San Pedro, en Roma.

Emocionado por la llegada de centenares de miles de jóvenes, Juan Pablo II declaró: “¡Qué espectáculo extraordinario veros hoy aquí reunidos! ¿Quién ha dicho que los jóvenes de hoy han perdido el sentido de los valores? ¿Es verdad que no se pueda contar con ellos?”.

A finales de ese año, Juan Pablo II confirió a los jóvenes cristianos de todo el mundo, como símbolo de su fe, una gran cruz sencilla constituida por dos planchas de madera. Esta cruz se ha convertido ahora en el símbolo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El encuentro de 1984 tuvo tanto éxito que se repitió al año siguiente, con ocasión del Año Internacional de la Juventud proclamado por la ONU. El éxito será entonces mayor (300.000 jóvenes presentes) y a finales de año, Juan Pablo II anuncia la creación de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebraría cada año en las diócesis, el Domingo de Ramos.

¿Por qué el Domingo de Ramos? “La respuesta os la habéis dado vosotros mismos, con vuestra venida a Roma de estos últimos años”, declaró el mismo papa en 1988, en su homilía de la misa del Domingo de Ramos. Y añadió: “Vosotros vais a buscar a Jesús en el centro de su misterio, y el centro del misterio de Cristo es la muerte y la resurrección”.

Fuentes :
La Semaine Sainte, n°41, La Maison-Dieu.
La liturgie du Mystère Pascal, n°68, La Maison-Dieu.
La Iglesia en oración. Introducción a la liturgia, A.G. Martimort, Desclée y otros autores.
Celebrar a Jesucristo. La Cuaresma, Adrien Nocent, Editorial Sal Terrae.
Demeurez en ma parole, Méditations et prières, Collectif, Cerf
L’entrée du Christ à Jérusalem, XXXIV, Communio, Revue catholique internationale, 2009.
Théo, 1989, Encyclopédie catholique, Droguet-Ardant / Fayard.
La Liturgia de las Horas.
Prions en Eglise, Abril 2012.
Misal Romano.

Siempre triunfa el amor

Siempre triunfa el amor a pesar

 de los apagados atardeceres,

si bien se haya silenciado la luz apego

y aunque el inoportuno destierro,

 haya  llenado de abrojos el camino

y detenido el calor de los

 jubilosos quereres.

Siempre triunfa el amor,

no obstante lo llenan de mentiras,

odios y caminos sin huellas.

Siempre triunfa el amor,

aunque no te des cuenta,

porque el amor es verdad,

si bien a veces parezca tormenta.

La magia del amor siempre triunfa

sólo espera que llegue,

te ilumine con su luz

y vuelvan de nuevo a brillar

los enlutados atardeceres.

#UNASOLAFUERZA -PERÚ-

El Perú sufre…

LAS IMÁGENES LO DICEN TODO…

Y por nuestra hermana Agua… alabado seas mi Señor

¡EL AGUA PARA LA VIDA!

EN DEFENSA DE NUESTRA “HERMANA AGUA”

Cómo pueden expresar los religiosos y cada cristiano su aprecio y respeto por el don inestimable del agua.

“Alabado seas mi Señor, por la hermana Agua, tan útil, humilde, preciosa y casta.”

(Cántico de las Criaturas, de S. Francisco de Asís)

NUESTRA REALIDAD PERUANA

El agua es esencial para alimentar la tierra y a sus habitantes.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2003 como el Año Internacional del agua dulce, para llamar la atención del mundo hacia la crisis que rodea su más precioso recurso: el agua.

¿En qué consiste esta crisis del agua? Algunos dicen que se trata de escasez ante la creciente población. Otros creen que dependería de la distribución, del despilfarro y la falta de aprecio por el agua en una sociedad materialista y consumista.

Otros creen que se debe a la privatización de los servicios de suministro y propiedades – con 95% de actividades controladas aún por el sector público.

Cada ciudadano tiene un derecho natural al agua como también al cuidado por la salud y la educación. El acceso a estos bienes básicos no es cuestión de opción, sino de Derechos Humanos.

La gente no tiene alternativa ante el agua, aún cuando el aumento del precio sea una amenaza para su acceso. Sin embargo la provisión de este bien no puede dejarse a merced de las fuerzas del mercado. “El agua, por su misma naturaleza, no puede ser tratada como una pura comodidad entre otras comodidades. El pensamiento social católico ha sostenido que la defensa y la preservación de ciertos bienes comunes, tales como el medio ambiente natural y humano, no pueden ser salvaguardados sencillamente por fuerzas de mercado, puesto que tocan las necesidades humanas fundamentales a las cuales escapa la lógica del mercado”. (cf. Centesimus Annus, 40).

Una pregunta central es por qué deberíamos estar más implicados en éste y otros beneficios que se refieren a la Justicia Social y Medio ambiental. El agua es un elemento esencial no solamente para el crecimiento de las cosechas y la cría de animales, sino para la supervivencia de la gente. Sin embargo, la escasez del agua está aumentando. En muchas áreas rurales los manantiales están fallando, los pozos están contaminados y rápidamente van disminuyendo las corrientes de agua. Las reivindicaciones competitivas sobre los recursos de agua para la irrigación, la industria y el consumo doméstico, a menudo favorecen a los más poderosos, dejando a los pobres con sed. Si no actuamos pronto habrá profundas consecuencias para la vida en todas sus formas, especialmente para los más vulnerables de nuestra Madre Tierra.

El poeta, Samuel Taylor Coleridge, en “Ritmo del Marinero antiguo”, dice: “¡Agua! Agua por todas partes y sin una gota para beber”. ¿Por qué necesitamos la eficacia en relación al agua? La escasez de agua potable está aumentando hoy.


EL AGUA EN LA BIBLIA

En los primeros siglos de su existencia en Palestina, el pueblo judío nunca consiguió ocupar los litorales. No era un pueblo de riberas o de mares. El mar con sus olas y sus profundidades misteriosas les asustaba.

El pueblo vivía más en las tierras altas centrales y dependía para el agua, de las lluvias o de las vertientes. El agua caía de lo alto, del cielo, en los días lluviosos. En las vertientes, el agua viene de abajo, de la tierra. Además, sin importar la dirección que uno tome, en la zona o más lejos de ella, lo cierto es que siempre se encontrará el agua en el mar. El agua existe arriba, abajo y al lado. Empezando por esta observación empírica, ellos delinean la imagen de la Creación. El segundo día Dios separó las aguas de abajo y de arriba, y creó los espacios. El tercer día, aquí abajo, Dios separó la tierra seca de la tierra inundada por las aguas e hizo aparecer la tierra. La poesía hermosa del Salmo 104 describe cómo Dios dominó las aguas y las puso al servicio de la vida.

En el siglo 13 antes de Jesucristo, antes de hacerse sedentarios, los pueblos eran nómadas, que vagaban por el desierto y encontraban la vida en los manantiales del desierto. Jesús es el Buen Pastor que conduce sus ovejas a las fuentes de la vida eterna (Salmo 23; Jn 10).

Cuando cayó la Monarquía en el 587 antes de Cristo y los signos tradicionales de la Presencia de Dios, el templo, la posesión de la tierra, sacrificios, sacerdocio y Jerusalén fueron destruidos, muchos dijeron:: “Dios nos ha abandonado y se ha olvidado de nosotros” – “Pero Jeremías replicó: “¡Dios no nos ha olvidado! ¡Dios no ha roto la Alianza con nosotros!” – “¿cómo sabes esto?” le preguntaron. “Porque la lluvia continúa cayendo a su tiempo, los ríos continúan corriendo hacia el mar, regando la tierra…”(cf. Jeremías 31,35- 37;33,19-26). El agua es buena para purificar, calmar la sed, regar las plantas, nadar, refrescar, preparar la alimentación y para otras muchas finalidades. Es imposible vivir sin agua.

La mujer Samaritana sacaba agua del pozo cada día para calmar su sed. Hablando con Jesús, ella descubre otra fuente, dentro de ella misma, donde brota la vida eterna. (Jn. 4,4). “Feliz la persona que encuentra delicia en la Ley del Señor y la medita noche y día. Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da a su tiempo el fruto, y jamás se amustia su follaje; todo lo que hace sale bien” (Salmo 1).

ß  Ezequiel 47, 1-12, la hermosa visión del agua que brota del templo y que riega todas las cosas.

ß  Apocalipsis 7, 17, el Cordero los guiará a los manantiales de las aguas de la vida.

ß  Apocalipsis, 22, 2, el río que brota del Nuevo Paraíso generando vida por todas partes.

ß  Génesis 2, 10-13, De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos.

ß  Salmo 107, 23-30, Dios calma las tempestades de las aguas del mar (Cf. Mc. 4, 35-41).

ß  Juan 7, 37-39, la promesa del agua de vida.

ß  Juan 4, 7-14, el agua de vida en la conversión de la mujer Samaritana.

UNA REGLA DE ORO, VALIDA PARA TODOS (Lucas 6, 36-38)

36 Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no os juzgarán, no condenéis y no os condenarán, perdonad y os perdonarán, 38  dad y os darán: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante; pues la medida que uséis la usarán con vosotros.


La segunda parte del discurso del llano va orientada a los oyentes, a todo el pueblo. En primera instancia, Jesús invita a todos a un amor generoso y universal (6,27-38), a fin de llegar a asemejarse del todo al Padre del cielo. De no ser así, si actuamos como lo hacen los paganos y descreídos, ¡vaya gracia! Si pagamos con la misma moneda, quiere decir que no hemos renunciado a sus falsos valores. El hombre que se abre al amor se vuelve generoso como el Dios de la creación; él mismo se fabrica la medida con la que será recompensado.

Ser misericordiosos y no juzgar es uno de los principios más importantes del evangelio, junto a aquel de amarnos los unos a los otros y al prójimo como así mismo. Si nosotros como cristianos lleváramos a la práctica este consejo de Jesús tendríamos en gran parte asegurada una vivencia comunitaria que nos haría crecer y madurar.

Nuestra mentalidad debe ser distinta de la del mundo y debemos asumir la superación que Jesús trajo a la Ley del Antiguo Testamento. En este todos los mandamientos están enunciado en forma negativa, o mejor, prohibitiva: No matarás… no robarás… no usarás el hombre de Dios en vano… etc. Y así nos aprendimos desde pequeños los Mandamientos de la Ley de Dios, pero los discípulos de Jesús no nos debemos contentar con no hacer el mal, sino que debemos procurar hacer el bien y este bien con una medida bien precisa: Bien como lo queremos para nosotros mismo en esa misma medida. Tendríamos que ser un poco enfermos para desearnos el mal a nosotros mismos y seríamos egoístas si no deseáramos, al menos en la misma medida que para nosotros el bien para los demás.

En el evangelio de hoy nos hace un pequeño reto para nuestra vida, deberíamos avanzar un poco más allá de esto que acabamos de decir y llegar a ser como Dios, debería llegar a amar a los demás con el amor de Dios que precisamente no hace distinciones y se conmueve hasta las entrañas cuando de sus hijos e hijas se trata.


Jesús y el odio, Mateo 5:43-48

Mateo  5: 43 – 48 


43 En aquél tiempo les dijo Jesús: «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
45 para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?
47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?
48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

Seguramente este párrafo marca el punto culminante en el contraste entre la justicia de los escribas y fariseos, por un lado, y la del reino de los cielos, por otro. No hay otro pasaje como éste en el NT que contenga una expresión tan concentrada de la ética cristiana en cuanto a relaciones personales.

Amarás a tu prójimo (v. 43) es un mandato de la ley (Lev. 19:18). El término “prójimo” significa literalmente “cercano”, o “próximo”. Los judíos entendían que esto se refería a gente de su propio pueblo. Es posible que los fariseos lo limitaban a otros fariseos. De todos modos, la expresión aborrecerás a tu enemigo (v. 43b) no se encuentra en el AT, pero sí, en la literatura de Qumrán, conocida como “Los documentos del mar Muerto”. La cita de Jesús es evidencia de que los rabíes habían corrompido el texto de Levítico, agregando aborrecerás a tu enemigo.

Jesús rechaza la actitud de odio hacia los enemigos, indicando que si somos realmente hijos de Dios, debemos responder al enemigo como Dios lo hace: mandando lluvia y sol sobre buenos y malos. Es decir, hay algunas bendiciones que Dios reparte a todos, sin distinción. Por otro lado, hay bendiciones espirituales que Dios reserva para los que responden en fe y obediencia a su amor: perdón, salvación, paz, esperanza. De otro modo estas bendiciones serían una imposición.

El amor (agape) que Jesús exige a los ciudadanos del reino, es el amor manifestado supremamente en la cruz, el amor sacrificado, que se da a favor de otros, sin reserva y sin considerar los méritos del otro. Jesús intercedió por sus verdugos desde la cruz. Esteban, lleno del Espíritu Santo, imploró a Dios: ¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado! (Hech. 8:60). De los cuatro términos griegos que significan amor, agape es el más parecido al amor de Dios. Este amor es una acción de voluntad más que de sentimiento emocional. No es un asunto de sentir sino de actuar en cierta manera: orar por ellos y desearles la bendición de Dios. Los que aman solamente a los que les aman, y a los hermanos amables, no son mejores que los publicanos y gentiles. Estos fueron considerados pecadores miserables, condenados.

El mandato de ser perfectos, como vuestro Padre… es perfecto (v. 48) ha sido motivo de mucha confusión, frustración y aun falsas doctrinas. Por ejemplo, algunos enseñan que el creyente puede, en esta vida, llegar a la perfección moral y espiritual. Otros, con más certeza, enseñan que “perfecto” significa “maduro”. ¿Pero puede uno llegar a ser “maduro” como nuestro Padre en los cielos es “maduro”? Aunque el término téleios (perfecto) puede traducirse “maduro”, el contexto indica que es mejor mantener el sentido básico de la palabra: completo, cumplido, perfecto, íntegro (no dividido) y comprensivo (lo incluye todo). El corazón de David fue íntegro para con JHWH su Dios (1 Rey. 11:4). Algunas versiones traducen el término “íntegro” como “perfecto”. No significa que David fue moralmente perfecto, sino que tuvo un corazón no dividido en su lealtad hacia Dios.

El término “perfecto” debe entenderse como “comprensivo”, o “lo incluye todo”. En este contexto significa que el súbdito del reino debe amar con un amor comprensivo, que encierra a todos en su afecto y expresión de buena voluntad.

En resumen, podemos decir que Jesús de ninguna manera abroga la ley (5:17), sino ratifica la ley moral del AT. Además, se siente con autoridad para ampliar conceptos y desafiar las interpretaciones oficiales de la ley con habéis oído que fue dicho a los antiguos…, pero yo os digo. El pronombre personal “yo” es enfático en cada una de las seis ilustraciones.

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