El pecado, el arrepentimiento y el perdón

Hace aproximadamente diez años, tomé la espantosa decisión de abortar a mi pequeño hijo, el mismo que fue procreado con un hombre que era casado, al cual me entregué por primera vez. Cuando él lo supo, me pidió que lo abortara. Me dolió mucho que me lo dijera. No quise hacerlo, pero después de unos días le dije que fuéramos a hacerlo. Y así fue que yo maté a mi propio hijo.

Pasó el tiempo, me casé, tuve un hijo, y mi esposo y yo nos separamos. Después de un tiempo nos reconciliamos. Teníamos relaciones de vez en cuando, y sin darme cuenta salí embarazada. Yo le pedí que lo abortáramos, y lo hicimos.

¡Ay, Dios, cómo me duele recordarlo! Y saber que soy una asesina de mis propios hijos. Hubiera querido que nunca pasara eso, que nunca lo hubiera hecho. Sólo le pido a Dios que me perdone. ¡Que me perdone! No sé si Él puede hacerlo, perdonar a una mujer que deliberadamente mató a sus propios hijos en su propio vientre.

Esto yo no se lo había contado a nadie. Es la primera vez que escribo al respecto.

Tantas veces me he confesado de lo mismo… y aún lo sigo haciendo con cada sacerdote que encuentro a mi paso o veo que es nuevo en mi parroquia.

Ahora tengo dos hijos. Amo mucho a mis hijos, y ruego a Dios que ellos nunca pasen por lo que estoy pasando, por este sentimiento de culpabilidad que me atormenta cada día. A veces pienso cómo serían esos niños que aborté, sobre todo cuando acaricio a mis hijos.

Dios mío, ¡perdóname!


CONSEJO

Estimada amiga:

Miles de mujeres sienten el mismo dolor que usted. También ellas sufren todos los días de su vida. ¡Cuánto quisieran poder volver a hacerlo todo de nuevo! Anhelan tener en sus brazos a aquellos niños que perdieron para siempre.

Lo más importante que podemos decirle es que Dios está dispuesto a perdonarla. No importa lo que usted haya hecho. Él está listo, esperando poder limpiarla por completo. Pero usted tiene que pedírselo, creyendo de todo corazón que Cristo vino a este mundo para llevar la culpa del pecado que usted ha cometido. En otras palabras, Dios nuestro Padre celestial puede perdonarla debido a que su Hijo Jesucristo ya sufrió el castigo. Cuando Cristo murió en la cruz hace dos mil años, murió por los pecados de usted y por los nuestros. Así que ahora, cuando usted le pide a Dios que la perdone, en el nombre de Cristo, es como si Dios tomara el pecado que usted ha cometido y escribiera a su lado el nombre de Jesucristo, seguido de: «Cancelado» y «Perdonado».

Allí donde se encuentra, en sus propias palabras, dígale a Dios lo arrepentida que está y pídale que la perdone en el nombre de Cristo. Dígale que usted cree que Cristo murió para que usted pudiera recibir el perdón. Y luego dele gracias a Dios por estar dispuesto a sacrificar a su único Hijo para que todo esto fuera posible.

Confiésese, crea que el sacramento es una realidad no una fantasía, reconcíliese con su historia y voltee la página.

Una vez que haya terminado de orar, el peso del pecado y de la culpabilidad que siente desaparecerán, y se sentirá limpia y libre. ¡Escríbanos y cuéntenos cuán bien se siente al haber sido perdonada! ¡Así podremos compartir su alegría!

Con afecto fraternal

Por Linda y Carlos Rey

Hasta pronto Padre VICENTE PALACIOS DEL HOYO -OFM-

No podemos estar felices todos al mismo tiempo… 

Este domingo 21 de enero fue una mezcla de emociones las cuales teníamos que aceptarlas como tal. La emocionante y reconfortante visita del Santo Padre a Nuestro País y la partida de nuestro Padre Vicente Palacios a la Casa del Padre Celestial. 

En conversaciones con hermanos religiosos y laicos, que tuvimos la posibilidad de haber compartido experiencias con Padre Vicente, hemos coincidido en algo: era un Padre BUENO. 

Como se recordaba el día de hoy, al momento de leer su biografía, se resaltaba su bondad cuando trataba con el prójimo. Sus 60 años de sacerdocio y su pasión por las misiones. La ausencia de alguien siempre nos arrancará las lágrimas y dejará un vacío que solamente Dios puede llenar y dar un contenido. 

Nos vendrán las muchas interrogantes al momento de contemplar a un anciano que busca hacer el bien. ¿Qué es lo que veía cuando celebraba la Eucaristía ya que era evidente que la vivía como una experiencia única e irrepetible? ¿Qué es lo que le impulsaba a salir a visitar a los enfermos sabiendo que lo único que queda es asistirle en los últimos momentos de su existencia?

Creo que la respuesta la dio el Papa Francisco: 

Los jóvenes van rápido… los ancianos conocen el camino. 

Otra persona me dijo, es una tristeza que ya no esté con nosotros pero sabemos que ya está en el cielo, pues a otro lado es imposible que pueda haber ido; por eso podemos estar más que alegres. 



Es difícil pronunciar palabras de consuelo cuando estamos cara a cara con la muerte, incluso cuando la persona que murió vivió una vida plena y murió en las mejores circunstancias. Es especialmente duro cuando el que ha fallecido es una persona muy querida, todavía necesitado de cuidados.

Como sacerdote, he tenido que presidir muchos funerales, como resultado de una enfermedad, un accidente o ancianidad. Este tipo de funerales son siempre tristes. 

No hay muchas palabras que ayuden en una situación como esta, pero incluso lo poco que se puede decir, en un día como ese, cuando la muerte es tan cruda, no ofrece demasiado consuelo emocional. ¿Qué se dice cuando se enfrenta una muerte como ésta? Simplemente que esa persona está ahora en unas manos más amorosas, tiernas, suaves y seguras que las nuestras, que hay una madre y un padre que los precedieron al otro lado y ahora saldrán a recibirle, como hubo una a este lado cuando nació. Todos nacemos en los brazos de una madre. Esta es la imagen que necesitamos mantener ante nosotros para imaginar sanamente la muerte.

Cuando morimos, morimos en los brazos de Dios y seguramente somos recibidos con tanto amor, dulzura y ternura como los que seguramente recibimos en los brazos de nuestras madres cuando nacimos. Más aún, seguramente estamos más a salvo que cuando nacimos aquí en la tierra. Sospecho, también, que más de unos pocos santos nos rodearán, esperando su oportunidad para acunar al nuevo niño. Por eso está bien, incluso si morimos antes de que estemos preparados, si aún necesitamos el cuidado de alguien que nos cuide, si todavía estamos necesitados de una madre. Estamos en manos seguras, cuidadoras y tiernas. En las manos de Dios.

Esto es profundamente consolador  porque la muerte nos convierte en huérfanos y diariamente hay personas que mueren porque es la ley de la vida, inesperadamente, sin estar preparados, todavía necesitados de cuidado en sí mismos, en diferentes circunstancias. Todos morimos necesitando una mano maternal de Dios. Por eso tenemos la seguridad que nos da la fe, por la cual creemos que naceremos en unas manos más seguras y cuidadoras que las nuestras.

De cualquier manera éste consuelo no borra el dolor de la pérdida de nuestro P. Vicente. Nada se lo borra porque nada puede. La muerte marca indeleblemente nuestros corazones porque el amor nos hiere de esa manera. Tal y como Dietrich Bonhoeffer dice: “Nada puede disfrazar la ausencia de alguien querido… no tiene sentido decir que Dios llena el hueco; Dios no lo llena, al contrario, Dios lo mantiene vacío de manera que éste vacío nos ayude a mantener viva nuestra comunión con los otros, incluso pagando el precio del dolor… Lo más querido y rico de nuestros recuerdos, la más difícil separación. Pero la gratitud cambia la herida de nuestros recuerdos por una alegría tranquila. La belleza del pasado nace, no como una espina clavada en la carne, sino como un precioso regalo para nosotros mismos.”

Les dejo aquí las fotografías de la santa Misa y del Funeral:

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PESCADORES DE HOMBRES

«Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».

Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron» (Mc 1,14-20).





Durante su actividad en Galilea comenzó a reunir­se en torno a Jesús un grupo de discípulos entre los que eligió, más tarde, a «doce para que estuvieran siempre con él» (Mc 3,14). No se trataba de una manera nueva o desconocida de proceder, ya que no sólo el Bautista había reu­nido su propio círculo de discípulos, sino que también los maestros de la Ley tenían a su alrededor un grupo de alumnos que los seguían para vivir con ellos.

Sin embargo hay una importante diferencia entre el modo de vinculación de los demás maestros de la Ley y sus respectivos alum­nos, por un lado, y entre Jesús y sus discípulos, por otro. Especialmente porque la ini­ciativa de llegar hasta cualquier rabí partía de los propios discípulos, que se sentían atraí­dos por la autoridad erudita de ese maestro que ellos mismos elegían:

 «Rabán Gama­liel decía: consíguete un maestro, aléjate de la duda» (Mishná, Abot I,16).

 Más tarde ellos podían cambiar libremente de maestro. Pero, en el caso de Jesús, era él quien convocaba per­sonalmente a cada uno de sus seguidores con su autori­dad carismática. Esto sucedía así porque Jesús reunía a sus discípulos como profeta y no como simple rabí.

Esto se puede advertir en los relatos de vocación de los primeros discípulos, que encontramos en el Evangelio. Los elementos estructurales se asemejan notablemente a los del llamado dirigido por el profeta Elías a Eliseo:

 «Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas delante de él, y él estaba con la duodécima. Elías fue a donde él estaba y le echó su manto encima. Inmediatamente dejó él los bueyes, corrió tras Elías y dijo: Permíte­me besar a mi padre y a mi madre, entonces te se­guiré. Y él dijo: Vé, vuélvete. ¿Qué te he hecho yo? … Después se levantó y fue tras Elías y le servía» (1 Re 19,19-21).

En ambos casos parecía ser el primer encuentro entre el que llamaba y los que eran llamados; tam­bién la tarea cotidiana era el ámbito en el que eran llamados los discípulos de ambos profetas, y la respuesta era siempre inmediata; la despedida de los padres era también una nota común.

La imagen de la pesca define un nuevo modo de vida, que parte de lo que ellos ya hacen. La vocación supone así CONTINUIDAD y RUPTURA a la vez. Pero también expresa la novedad del Evangelio. Porque la pesca aparecía en los oráculos de los profetas como imagen de la acción de Dios para castigar a los injustos. Nadie se puede escapar de sus anzuelos y redes:

«Yo voy a enviar numerosos pescadores -oráculo del Señor- y ellos los pescarán; después de esto, enviaré numerosos cazadores que los cazarán por todas las montañas y colinas, y hasta en las hendiduras de las rocas. Porque yo tengo los ojos fijos sobre todos sus caminos; ellos no se me ocultan, y su iniquidad no puede esconderse a mis ojos» (Jer 6,16-17).

«Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, enorme dragón recostado en el cauce de sus Nilos, que dices: «El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice». Yo te pondré garfios en las mandíbulas, pegaré a tus escamas los peces de tus Nilos y te sacaré fuera de sus corrientes, con todos los peces de tus Nilos pegados a tus escamas. Te arrojaré en el desierto, a ti y a todos los peces de tus Nilos; quedarás tendido en pleno campo y no serás recogido ni enterrado. Te daré como pasto a las bestias de la tierra y a los pájaros del cielo» (Ez 29,3-5).

 

Sin embargo la imagen de la pesca tenía un sentido positivo en los oráculos post-exílicos sobre la renovación que Dios realizaría en orden a la santificación de su pueblo.

Según Ezequiel, del costado del Templo Dios haría surgir un torrente de agua purificadora y vivificadora, capaz de transformar la salobridad del Mar Muerto:

«Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas parte adonde llegue el torrente.

Los pescadores se apostarán a su orilla: desde Engadí hasta En Eglaim habrá lugares para tender las redes. Allí habrá tantas clases de peces como en el Mar Grande, y serán muy numerosos» (Ez 47,9-10).

Los enviados de Jesús deberán realizar la misma tarea de búsqueda, revolviendo mares, pero para que los hombres sean encontrados por la misericordia de Dios.

El Secreto mesiánico

«Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.

Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!».

Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto» (Mc 3,7-12).

 

La multitud que busca a Jesús recurre a él a causa de su fama como obrador de milagros. Esa misma gente es la que contribuye a que la fama de Jesús crezca aún más:

«Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban» (Mc 7,36).

Este amplio radio de transmisión fuera del grupo de los discípulos (Judea, Idumea, la Transjordania y la región de Tiro y Sidón), probablemente se habría interesado por los aspectos más sensacionales de la actividad de Jesús, y habría desatendido los puntos centrales del mensaje del Evangelio, a los que estaban ligados los milagros, como la vinculación entre sanación y conversión.

El Evangelio de Marcos habría integrado algunos relatos de divulgación popular, que reflejaban la creencia general en los milagros. Pero a la vez muestra a un Jesús que se opone a tal tipo de divulgación.

  • El «secreto mesiánico» de Jesús buscaría corregir una imagen suya que fascinaba, no sólo a la multitud del pueblo, sino también a muchos en la comunidad de los discípulos.
  • Marcos integra estas tradiciones populares en su Evangelio, pero combina dichos relatos con la decisión de seguir a Jesús, que incluye la pasión. Sólo así los milagros alcanzan su pleno significado y la curación llega a ser verdadera salvación para el hombre.

Tus pecados te son perdonados

«Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.

Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?»

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o “Levántate, toma tu camilla y camina”? Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».

El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual» (Mc 2,1-12).



El Evangelio considera las curaciones de Jesús como el comienzo del Reino de Dios que él anuncia. Cada vez que alguna forma de mal (físico o moral) es superada, se va haciendo presente ese nuevo mundo prometido por Dios a través de sus profetas:

«Decid a los de corazón intranquilo: ¡Animo, no temáis! Mirad que vuestro Dios viene vengador; es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará. Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo» (Is 35,4-6).

Esta salvación, tal como la presentaba Isaías, tiene un carácter integral de superación tanto del mal físico como del moral. En efecto, el anuncio profético continuaba diciendo:

«Habrá allí una senda y un camino, vía sacra se la llamará; no pasará el impuro por ella, ni los necios por ella vagarán» (Is 35,8).

Jesús asume esa vinculación entre enfermedad y pecado. Por eso, a la vez que cura, también quita el pecado. Y ante aquellos que cuestionan su poder para perdonar, que es un ministerio ordinario para los sacerdotes, Jesús les muestra un poder extraordinario. Expresa una orden que es menos fácil de realizar:

«Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa» (Mc 2,10-11).

Además de un auxilio humanitario particular para una persona impedida, la acción de Jesús es un testimonio de la irrupción del tiempo de la salvación. El hombre en su totalidad, no sólo parcialmente, es el destinatario de la redención: éste es liberado de la enfermedad del cuerpo y del pecado del espíritu.

Jesús es buscado para que siga curando

«Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».

El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».

Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios» (Mc 1,29-39).

Buscando la clave de la misión

En el relato anterior del Evangelio, después de convocar a los primeros seguidores, Jesús realizó su primer prodigio. Allí los testigos del exorcismo se maravillaron por su «doctrina NUEVA» y porque tenía AUTORIDAD, incluso sobre los espíritus impuros, que lo obedecen (Mc 1,27).

Ahora una curación en un domicilio contribuye a que su fama se extienda rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea (Mc 1,28).

Esta actividad sanadora de Jesús superará, en la tradición evangélica, a la de exorcista (15 curaciones frente a 6 expulsiones de demonios).

Sin embargo el Evangelista quiere destacar ante todo la opción de Jesús por la PREDICACIÓN.

Libres para servir

A la escena acontecida en la SINAGOGA (espacio público) sucede otra que tiene lugar en una CASA (espacio privado).

Si bien la anterior trataba de un EXORCISMO y ahora de una CURACIÓN, en ambos casos se da una situación de POSESIÓN, de la cual Jesús libera:

en la SINAGOGA
en la CASA
«El espíritu impuro lo sacudió violentamente, y dando un alarido, salió de ese hombre» (Mc 1,26) «Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó» (Mc 1,31)
Pero en esta escena se inicia también un modo de relación con Jesús que se destaca a lo largo de todo el Evangelio, y que señala el sentido de toda transformación personal. La suegra de Pedro será modelo para otras mujeres:

En el Calvario «había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le SERVÍAN cuando estaba en Galilea» (Mc 15,40-41).

Anticipando una clave

El sumario resume la actividad que Jesús ha realizado el sábado (Mc 1,21) hasta que este concluyó. Además de ser una síntesis señala también una conclusión que permite iniciar algo nuevo en la narración.

La nueva insistencia en el SILENCIO impuesto por Jesús vuelve a dirigir la atención del lector a un punto distinto de la misión de Jesús. Las menciones de tiempo parecen ser un indicio de orientación hacia la historia de la Pasión (constante en Marcos), que el redactor quiere ofrecer:

Final del Primer sábado
Final del Último sábado
Al atardecer, a la puesta del sol (1,32). Y ya al atardecer, como era la Preparación [de la Pascua] (15,42)
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se LEVANTÓ [anastas] (1,35) Jesús RESUCITÓ [anastas] en la madrugada, el primer día de la semana (16,9).
«Todos te buscan» (1,37). «Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí» (16,6).
El Evangelista quiere orientar desde el comienzo la búsqueda que el creyente hace de Jesús.

Otra anticipación puede ser la actitud de Pedro (y los demás discípulos), caracterizados por tener la «mente embotada» (Mc 6,52; 8,17) y por no comprender «los pensamientos de Dios» (8,33).

Antes de comenzar a predicar
Iniciado su ministerio
el Espíritu le empuja al desierto (1,12). fue a un lugar desierto y allí se puso a hacer oración (1,35)
siendo tentado por Satanás (1,13) reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios» (8,33).
Marcos no describió el contenido de la tentación de Satanás. Mateo y Lucas relataron, en cambio, que el tentador pidió a Jesús que demuestre que es Hijo de Dios, sugiriéndole OTRAS ALTERNATIVAS para su misión mesiánica:

TENER
OSTENTACION
PODER
Pero Marcos describe la tentación de Pedro como «pensamientos de los hombres» (8,33).

Y muestra cómo Pedro interrumpe la oración de Jesús para presentar las expectativas de «todos los que lo andan buscando» (1,37).

Enviado para predicar

La actividad de Jesús no se agota en el ministerio de curación, ni tampoco su identidad de Hijo se explica exclusivamente por el poder de hacer milagros. La RELACIÓN con Dios mantenida en su diálogo secreto y sin testigos es lo constitutivo de su condición de Hijo.

Igualmente destaca como dimensión más importante de su misión el PREDICAR. Es el principal motivo de su envío. Porque lo primero que Marcos relató de la actividad de Jesús es que proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:

«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia» (Mc 1,14-15).

La fe que propone el Evangelio es una confianza en Dios, que siempre tiene que estar precedida por un compromiso firme de cambiar la propia vida.

Más allá de la búsqueda motivada por las propias necesidades, Marcos nos muestra a un Jesús atento a cumplir su misión profética como anunciador del Reinado de Dios. Los que acepten verdaderamente este anuncio serán los que sean capaces de seguir a Jesús de una manera incondicional; también en su silencio y soledad

¿Prefiero estar solo y no mal acompañado? o ¿prefiero estar mal acompañado que estar solo?

“Prefiero estar mal acompañado que estar solo”
Hay muchas expresiones de amor, que evidentemente no tienen nada que ver con amor, en el tanto causan dolor y desazón. He venido planteando semana a semana, el fundamento central de cualquier relación humana es el bienestar y la construcción de la felicidad, no hay otro, pero nos cuesta asumir que múltiples expresiones de amor no son sanas, porque le damos cabida a la negación, a la fantasía o a justificar nuestras motivaciones cuando sabemos que éstas desde el inicio estaban mal.

Quise darle la vuelta a este refrán, en lugar de decir prefiero estar solo que mal acompañado, porque tristemente hay muchísimas relaciones estructuradas sobre el aguante, el soporte, la anulación. Lo que desgasta día a día, usted lo sabe, la pregunta es ¿Por qué se lo permite?

No importa el dolo, lo mal que la esté pasando hay personas que se dicen a sí mismas “ya estoy en esto, no lo voy a dejar así”, entonces construimos relaciones que no funcionan, simplemente porque están impregnadas de un enorme conjunto de malos hábitos, que lo único que hacen es joder la vida, fastidiar el proceso de relación en pareja, pero no hacemos nada por cambiarlos.

¿Esta seguro de que amar es sufrir?
¿De verdad vos crees que amar es aguantar?
¿Se te ha ocurrido que puede haber otras formas de amar?

El propósito
El propósito de una relación es la felicidad, es el eje que no se puede perder, es el norte que nos debe guiar, es la vela que se debe izar. Si esto se deja de lado nada tiene sentido. No cabe estar en una relación por miedo a la soledad, no cabe estar mal, por miedo a no tener a alguien al lado.

Cuando usted en una relación de pareja, opta por tener hábitos poco constructivos, ¿Hacia dónde va? Entonces, ¿Qué espera?, ¿Qué sentido tiene esto en su vida? Usted está en una relación de pareja, lo hace bien, o no tiene sentido.

Si usted decide actuar con indiferencia, con ella construye frialdad. Si decide caminar en su relación con intransigencia, ¿Qué construye? Si avanza en el tiempo al lado de su pareja cargado de orgullo y resentimiento, todo esto a flor de piel ¿Qué espera?, ¿Qué sentido tiene esto en su vida? Nada de esto crea empatía.

Sí usted propone estupideces, si se vive en medio de discusiones, nada se resuelve. Si usted asume actitudes inmaduras ¿Cómo espera un diálogo justo?. Si usted es de los que pega gritos, hace caras, pasa cargando su relación de celos, inseguridades, usted sabe que no actúa bien. ¿Qué espera? ¿Qué sentido tiene esto en su vida?

¿Esta seguro(a)?
Entonces si este es el cóctel, la fórmula que usted ofrece a la relación, que aburrida, fea y disfuncional es su propuesta. ¿Por qué quedarse al lado de alguien que huele a complicación, tensión? Resulta casi irracional decir, “prefiero esto a la soledad” ¿Esta seguro(a)?

Que esto es mejor que la soledad, vea la realidad, hay ira, resentimiento, impaciencia, impulsividad, no se ha preguntado ¿Por qué su pareja sigue a su lado? Quizá, dentro de muchas otras variables, tenga que ver con el hecho de que él o ella prefiere estar mal acompañado que estar solo, esto solo es un reflejo de la mala integración emocional que tiene una persona, esto es admisible en el amor.

Este es un acto de conciencia para usted, para mi, para todos. Si estar bajo una propuesta es mala se abraza como un estilo de vida, hay dos personas que requieren sanar sus emociones.

Todos y todas sabemos reconocer el lenguaje frío, las expresiones indiferentes, sabemos cuando causamos tristezas profundas a nuestra pareja ¿Seguir igual, es una opción? ¿Le parece que debe estar ahí al lado de una propuesta tan carente y vacía?

Esto solo se explica por motivaciones que no tiene que ver con el amor, quizá tenga mucho que ver con el pseudoamor, que se alimenta de muchas presiones emocionales, sociales, religiosas, económicas, de carencias emocionales, que nos mantiene atados a una persona cuya propuesta es deplorable.

Si usted esta en una relación de pareja
Si usted esta en una relación de pareja, así, porque en lugar de sufrir, no hacen ambos un trabajo interno muy fuerte, consciente, maduro para asumir lo que hay que arreglar por dentro para proponer y llevar a la despensa emocional de esa vida de pareja una relación diferente, que sea gratificante, realizante, en definitiva que le haga a usted y a su pareja felices.

Los amores son sanos o no sirve.

Es acá donde quiero proponerle varias cosas importantes:

Primero no busque la perfección de su pareja ni usted, ni yo, ni la otra persona somos perfectos, no podemos buscar perfección, pero esto no significa que no podamos aprender formas sanas de estar en una relación.

¿Pregúntese por qué reacciona tan mal ante los problemas de la vida de pareja?
Recuerde aquel momento, aquel día ,aquel lugar, en el que usted dijo, a “te voy amar siempre”, quiero que recuerde ese momento en el que usted le dijo “pasemos la vida juntos” ¿Qué pasó? ¿Qué sucedió? ¿En qué momento su despensa emocional se lleno de productos vencidos que huelen y saben tan mal?

Recuerde que usted hizo una promesa, ambos hicieron una promesa, porque no mantener esa promesa activa, bajo esquema de conciliación muy positivo y sano, en el que palabras como: perdón, lo siento, te escucho, tienes la razón, te explico, necesito tu apoyo, por favor, me comprometo, y mil frases, que bien usadas podrían cambiar el norte, rumbo, el curso de su relación.
¿Dónde quedó aquella persona detallista? Que con tiempo o sin él, con dinero o sin él, marcaba la diferencia en el día a día ¿Dónde quedo?¿Qué sucedió?
Dense cuenta, usted y su pareja perdieron esto, si lo que han hecho es cargarse problemas, que los llevan a explotar una y otra vez ¿Cuándo va hacer resolver? Dar el brazo a torcer para dejar de lado el orgullo y abrirse al bienestar, puede ser profundamente liberador.
No podemos pensar y dar por sentado que el amor se puede mantener activo solo, el amor solo se mantiene activo en una relación de pareja sin hacer las cosas bien. ¿Realmente no sabía esto?

Les propongo este decálogo, quise llamarlo la La declaración del auto-respeto en el amor”
Te amo, porque no me duele.
Te amo, porque disfruto.
Te amo, porque nos hace bien.
Te amo, porque siento paz.
Te amo, porque siento confianza.
Te amo, porque no hay angustia.
Te amo, porque tu molestia no me maltrata.
Te amo, porque ambos nos comprometemos igual.
Te amo, porque vamos en la misma dirección.
Te amo, porque las cosas son claras, cero confusión

Conmigo lo hicieron…

http://www.youtube.com/watch?v=7_dIvveYIjs

Como el pastor separa las ovejas de los cabritos

Las imágenes de juicio están muy presentes en la literatura apocalíptica. Según ellas se separa a los que ejercieron la tiranía, que son despojados de poder y reciben el castigo merecido.

Los oprimidos encuentran finalmente la justicia que les había sido negada.

«He aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia. A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás… El tribunal se sentará, y el dominio le será quitado [al reino tiránico], para ser destruido y aniquilado definitivamente. Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos serán dados al pueblo de los santos del Altísimo. Reino eterno es su reino, y todos los imperios le servirán y le obedecerán» (Dn 7,13.14.26-27).

«En esos días rogarán los poderosos y los reyes que poseen la tierra a sus ángeles castigadores, a los que habrán sido entregados, que les concedan un breve descanso para prosternarse y adorar al Señor de los espíritus y confesar su pecado ante él. Entonces dirán:

―Saciada está nuestra alma de bienes inicuos, pero no nos libran de bajar al oneroso šeol.

Después de esto se llenarán sus rostros de tiniebla y vergüenza ante aquel Hijo del hombre, y serán expulsados de su presencia, y la espada morará ante su rostro entre ellos» (1 Henoc 63,1.10-11).

La mentalidad del Benefactor

La lápida conmemorativa de un funcionario egipcio reza:

«Yo di pan al hambriento, vestidos al desnudo; desterré sufrimientos y alejé la indigencia… asistí a los ancianos, remedié la necesidad del que nada tenía; fue sombra protectora de los huérfanos, apoyo de las viudas».

Se trata de la “biografía ideal”, que expresa una mentalidad muy extendida en la antigüedad: la “mentalidad del BENEFACTOR”.

A pesar de la semejanza con el texto evangélico de Mateo, su motivación no es la misma. En el Oriente reyes y funcionarios exhibían su asistencia a los pobres y los débiles. En el occidente, en cambio, personas privadas gastaban su dinero para una beneficencia que favorecía a todos los habitantes (libres) de la ciudad, sin el mínimo interés en apoyar a los pobres en particular.

Una y otra actitud consistía en formas de dominio: reyes, aristócratas y funcionarios se aseguran con ese comportamiento la lealtad de los súbditos. No se trata del establecimiento de una identidad moral para obtener fama en este mundo y acceso al otro mundo. Se trata de manifestar un STATUS SOCIAL que mantiene la dependencia entre BENEFICIADO y BENEFACTOR.

La espiritualidad del Servidor

Jesús cuestiona directamente ese comportamiento, en apariencia elogiable, como ideología de dominadores:

«Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar Benefactores; pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que dirige como el que sirve» (Lc 22,25-26).

Aquí vemos la diferencia esencial de perspectiva que presenta el Evangelio. En él las buenas obras no están ordenadas a crear lazos de dependencia. Al contrario, las buenas obras en favor de los necesitados se resumen en el término SERVIR (Mt 25,44).

Y la actitud de servicio encuentra su mejor ejemplo en el Hijo del hombre que “no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28).

El Evangelio muestra entonces que la actitud básica en la realización del bien debe ser el compromiso de la vida, de la persona entera.

La Presencia Divina

Según la tradición judía y cristiana en la persona extraño se acoge una presencia sobrenatural:

«Es mayor acoger a los viajeros que recibir la divina Presencia» (Talmud Shebu 35,b)

«Cuando existía el templo se usaba el altar de expiación, pero ahora, desde que ya no hay templo para la expiación, se usa la mesa de cada uno» (Talmud Menajot 97a)

«No se olviden de la hospitalidad; gracias a ella algunos [como Abraham] hospedaron, sin saberlo, a ángeles» (Heb 13,2).

En el Evangelio tanto los justos como los reprobados se sorprenden en el juicio. Ninguno había reconocido el rostro del Rey futuro en aquellos a quienes acogieron o rechazaron. Vieron simplemente a personas necesitadas y procedieron de diversa manera con ellas.

El Rey mesiánico llega a identificarse con el necesitado, hasta llamarlo incluso hermano.

En la balanza del cielo no pesará lo que acumulaste, sino lo que diste en vida

PIENSO QUE Somos una sociedad imperfecta y por ende consumista:

  • “Adelgaza que estás muy gorda”,
  • “búscate un marido que se te pasa el arroz”,
  • “trabaja más duro o no llegarás a nada”… etc

un sinfín de mensajes que recibimos cada día, no solo de la televisión e internet sino también de los demás, incluso de los más queridos. Hombres y mujeres estamos expuestos a unos duros criterios ficticios para ser mejores estudiantes, hijos, padres, trabajadores y todo lo que se nos pueda ocurrir.

Hemos instaurado un canon para todo y ¡cuidado el que se salga de la norma! Un ideal absurdo que no solo se ha llevado vidas por delante (por culpa de la anorexia o la bulimia nerviosa, el suicidio o la depresión, por ejemplo) sino que, además, es imposible de alcanzar.

Hagas lo que hagas siempre habrá alguien que te critique. SIEMPRE. No importa que creas que estás haciendo lo correcto. 

Una experiencia:

“Hace años cuando compré mi casa mi madre me preguntó justo antes de coger las vacaciones ‘hija ¿cómo es que te vas de viaje si no has cambiado las ventanas de tu casa?’. En ese momento algunas ventanas no cerraban bien y entraba un frío considerable por ellas. Quizás lo ‘sensato’ hubiera sido quedarme, en cambio mi respuesta fue ‘prefiero invertir mi dinero en algo que pueda llevarme al morir’.

»Mis ventanas se quedarán aquí. Mis muebles, mi ropa y todo lo que poseo también. Mis viajes, mis lecturas, mis aprendizajes, mis decisiones, mis atrevimientos, mis relaciones, mis recuerdos… Todo eso me lo llevo donde vaya y es lo que me convierte en lo que soy.

CREO QUE »Estamos en una sociedad que nos da múltiples ideas sobre dónde gastar nuestro dinero, que da importancia a lo banal y nos convence de que somos imperfectos. Deberías quitarte esos kilos de más, deberías de ganar más (como tu hermano), deberías casarte que se te va a pasar el arroz, deberías ser diez centímetros más alto, deberías teñirte el pelo que se te ven las canas, deberías ser mejor madre… Todo a nuestro alrededor indica que ni tú ni yo somos lo esperado, lo perfecto. Y ahora ¿qué hacemos? Una posibilidad es luchar desesperadamente intentando llegar a un ideal absurdo.

»Nos dejaremos un dineral intentando aparentar ser alguien que no somos. Al final de esta carrera estaremos como el hámster en la rueda: en el mismo sitio. Un lugar muy, muy lejos de nuestro verdadero ser.

»Hay que comenzar a tomar decisiones de compra conscientes. Tampoco tiene que ser algo drástico, tómate tu tiempo. Las pequeñas decisiones repetidas en el tiempo son las importantes. La próxima vez que vayas a comprar cremas, comida o ropa pregúntate ¿realmente necesito esto? Y, muy importante, ¿qué emoción me impulsa a hacer esta compra?

Al reflexionar quizás veas que detrás de lo que compras hay miedo, falta de valoración personal o ganas de aparentar. En tal caso, ahórratelo.

»Puedes hacer una hucha donde ir echando todo lo que ahorres en esas compras que evitas. Luego gástalo en ti. En viajes, en cursos de cocina sana o de crecimiento personal, en un masaje, en terapia, en clases de yoga, en unas cervezas con los amigos, en una donación a una causa en la que creas, en un buen libro… En algo que te aporte, en algo que, cuando conectes con la emoción que te impulsa, te llene de alegría, amor o conexión. Hay un dicho que escuché hace años y me encanta: ‘Quien compra lo que no necesita se roba a sí mismo’.

El que fue presidente de Uruguay, José Mujica, lo explica de una manera muy lúcida: ‘Cuando tú gastas, en el fondo lo que estás gastando es tiempo de vida que se te fue’. 

»Quizás no lo hayas visto antes así, lo cierto es que el dinero sale de tu trabajo y ese trabajo son horas de tu vida que dedicaste a eso. Por tanto, al comprar algo estás dando a cambio horas de vida que no volverán ¡que sea por algo que valga la pena!

»Si hay algo que siempre he temido es llegar al momento de la muerte, mirar atrás y darme cuenta de que no entendí lo importante. Bronnie Ware es autora de un libro llamado Los cinco arrepentimientos de los moribundos. Ella ha trabajado años como enfermera en cuidados paliativos, eso la ha hecho estar en contacto con muchas personas en uno de los momentos más importantes de su vida, la muerte. Escuchar sus inquietudes y reflexiones ha cambiado su vida, algo que ha querido compartir en su obra y que resume en los siguientes arrepentimientos:

1. Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer.

2. Ojalá no hubiera trabajado tanto.

3. Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar lo que realmente sentía.

4. Ojalá hubiera vuelto a tener contacto con mis amigos.

5. Ojalá hubiera sido más feliz.

»No menciona ‘ojalá hubiera sido más estiloso’, ‘ojalá hubiera tenido un Lamborghini’ y tampoco dice ‘ojalá hubiera tenido un culo más firme’. Menciona lo importante de la vida: escucharte, pasar tiempo con los que amas, expresar tus emociones para conectar mejor y apreciar lo que tienes para ser más feliz.

»Recuérdalo cada día y cuando llegue tu momento de dejar este plano te irás lleno de historias hermosas, de vivencias y, muy importante, de paz”.

Fuente original: Hekay

Mt 23,1-12. HACERSE SERVIDOR DE LOS OTROS

«Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.

Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludamos en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente.

En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado» (Mt 23,1-12).

Jesús había enseñado en el Sermón de la Montaña: «No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes» (Mt 7,1-2).

Y así es un hecho que los predicadores del Evangelio también son hasta el presente juzgados con la MISMA MEDIDA con que ellos juzgan a los fariseos. Con frecuencia se dice de los clérigos: «no se guíen por sus obras, porque NO HACEN lo que dicen» (Mt 23,3).

¿Héroes o villanos?

Si bien Jesús no concuerda con los fariseos en algún punto (el divorcio: Mt 19,3-9), en otros sí (la resurrección: Lc 20,39). Y reconoce su autoridad religiosa.

Las imágenes que nos llegan de los fariseos son muy dispares. Según Josefo:

«Tenían conquistado crédito ante el pueblo y todas las cosas divinas, las oraciones y las ofrendas de sacrificios se cumplían según su interpretación. Las ciudades habían rendido homenaje a tantas virtudes, aplicándose a lo hay de más perfecto en ellos tanto en la práctica como en la doctrina» (cf. Antigüedades XVIII,11-25).

«Los ricos se inclinaban por los saduceos, mientras que los fariseos contaban con la simpatía de la multitud» (Antigüedades XIII,298).

Por su parte rigoristas esenios cuestionan a los fariseos, pero por considerarlos laxos en la interpretación de la Ley:

«Se indignan al oírme los que gustan de contemporizar… los intérpretes de la mentira, la horda de seductores» (Himnos II,15.32).

«Ellos buscaron interpretaciones fáciles, escogieron ilusiones, escudriñaron brechas, escogieron el cuello hermoso, justificaron al culpable y condenaron al justo, transgredieron la alianza, quebrantaron el precepto, se agruparon contra la vida del justo, su alma aborreció a todos los que caminan en la perfección…» (Documento de Damasco 1,18-21).

Buenos y malos, … como en todos lados

La inconsecuencia entre la propia identidad y la conducta concreta es una herida que afecta a todo ser humano. La Mishná lo expresa con dolor:

«Un piadoso idiota, un malvado astuto, una mujer hipócrita y las heridas de los fariseos destruyeron el mundo» (Sotah 3,4).

Y el Talmud comenta la frase catalogando a los fariseos (Sotah 22b)

  Apodo Explicación
1 Fariseo Ancho de HOMBROS Lleva sus acciones en los hombros para que todos las vean.
2 Fariseo REZAGADO Se atrasa respecto a los deberes de justicia porque siempre tiene otro precepto que cumplir.
3 Fariseo CALCULADOR Puede permitirse algún delito porque antes realizó otras obras buenas.
4 Fariseo AHORRADOR Se pregunta constantemente qué otro deber puede cumplir que resulte virtuoso.
5 Fariseo ESCRUPULOSO Se preguntan por los pecados ocultos para compensarlos con una buena acción
6 Fariseo del TEMOR Temen el castigo
7 Fariseo del AMOR Aman a Dios y confían en su recompensa

Un lenguaje bastante habitual

El duro tono dirigido contra los referentes religiosos era habitual entre los profetas (Os 5,1-10). Jesús se integra en esa misma corriente.

La Mishná es testigo de las descalificaciones entre SADUCEOS y FARISEOS por desacuerdos en la jurisprudencia de la Torah (Yadayim 4,6-8).

También los mismos fariseos discutían entre sí; no siempre con humildad:

«Durante muchos años discutieron las escuelas de Hillel y Shammay. Unos decían: la jurisprudencia es tal cual nosotros la interpretamos. Los otros, a su vez, abogaban por su propia razón… ¿Por qué se determinó en la mayoría de los casos que la razón la tienen los discípulos de Hillel? Porque eran amables y humildes. Esto te enseña: El que se humilla, es enaltecido. El que se enaltece, es humillado» (Talmud, Erubim 13).

Pero también el Apóstol Pablo descalifica a otros predicadores del Evangelio:

«Atención a los perros; atención a los obreros malos… Porque muchos viven según os dije tantas veces, y ahora os lo repito con lágrimas, como enemigos de la cruz de Cristo, cuyo final es la perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza, que no piensan más que en las cosas de la tierra» (Flp 3,2.18-19).

Con mucho acierto observa John Meier: «El diálogo cortés entre grupos religiosos diferentes es una feliz invención moderna» (Un Judío Marginal III, p.355).

El más grande de entre ustedes será servidor

Si bien los cuestionados son «los escribas y fariseos», la advertencia va dirigida «a la multitudy a los discípulos» (Mt 23,1). Los reproches quieren prevenir lo que muy fácilmente les puede ocurrir a los seguidores de Jesús en el ejercicio de la autoridad en la nueva comunidad que se va formando. Esto queda claro en el contraste de la advertencia: «En cuanto a ustedes…» (23,8).

En el Sermón de la Montaña se criticaba el exhibicionismo en la práctica religiosa, tales como:

  • «ir pregonando la limosna, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles» (Mt 6,2)
  • «orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos» (6,5)
  • «desfigurar el rostro para que se note el ayuno» (6,16)

A pesar de la ostentación, la práctica era efectiva: se daba limosna, se dedicaba tiempo a orar y había privación de alimento. Aquí se lo reconoce también cuando se denuncia: «Todo lo HACEN para que los vean» (23,5). Pero también se señala que en muchas otras cosas que son objeto enseñanza hay una gran inconsecuencia: «no se guíen por sus obras, porque NO HACEN lo que dicen» (23,3).

Sin embargo el Evangelio no cuestiona el concepto de presidencia con autoridad, pues manda a sus oyentes: «hagan y cumplan todo lo que les digan». Además Jesús declara que, así como algunos entonces ocupaban la cátedra de Moisés, «los que lo han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel» (19,28).

Si bien el Evangelio propone un modo igualitario de relaciones, donde deben desaparecer las actitudes de superioridad, no por eso suprime los «cargos» que se desempeñan en la comunidad. Más bien se trata de devolver el sentido que éstos tienen, que es el de la RESPONSABILIDAD y el SERVICIO. En otras palabras, se amonesta a poner el hombro a las «pesadas CARGAS que se han puesto sobre los demás» (23,4) y a las que están implicadas en el propio CARGO: comportarse como padres y maestros, y no quedarse con la ostentación del título.

Eres feliz?…

En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de una importante compañía algunas de las esposas de los otros directores que querían conocer a la esposa del festejado le preguntaron con cierto morbo: Te hace feliz tu esposo, verdaderamente te hace feliz?

El esposo, quien estaba en ese momento no estaba a su lado, pero sí lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo

– No, no me hace feliz.

En la sala se hizo un incómodo silencio como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer.

El marido estaba petrificado.

No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento tan importante para él.

Ante el asombro del marido y de todos, ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó:

– No, él no me hace feliz… Yo soy feliz….!

El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí.

– Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad.

Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de la tierra, estaría en serios problemas.

– Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.

Y así podrían decir una lista interminable.

– A través de toda mi vida, he aprendido algo:

– Yo decido ser feliz y lo demás son “experiencias o circunstancias”, lo amo y el me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías.

– Él cambia, yo cambio, el entorno cambia, todo cambia; habiendo amor y perdón verdadero, y observando esos cambios, (los cuales tal vez puedan ser fuertes o no, pero existen), hay que enfrentarlos con el amor que hay en cada uno de nosotros, si los dos nos amamos y nos perdonamos; los cambios serán sólo “experiencias o circunstancias” que nos enriquece y que nos darán fortaleza, de lo contrario, solo habremos sido parejas de “paso”.

– Para algunos divorciarse es la única solución; (… en realidad es la más fácil…)

El amar verdaderamente, es difícil, es dar amor y perdonar incondicionalmente, vivir, tomar las “experiencias o circunstancias” como son, enfrentarlas juntos y ser feliz por convencimiento.

Hay gente que dice:

– No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró!

Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no te amó o no te haya valorado.

Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide!…

Ser feliz… depende de ti!

Solo merece la BENDICION quien aprendió a AGRADECER

A Dios le Agrada nuestra Gratitud

“Bendice, alma mía, al Señor,
el fondo de mi ser, a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor ,
nunca olvides sus beneficios.
Él, que tus culpas perdona,
que cura todas tus dolencias,
rescata tu vida de la fosa,
te corona de amor y ternura,
satura de bienes tu existencia,
y tu juventud se renueva como la del águila.”
Salmo 102

Antes que la Petición está la acción de Gracias. La acción de Gracias es la petición agradecida.

Creo que de todos los salmos de la Biblia, los que más hacen meditar, reflexionar son los salmos de Acción de Gracias.

Agradecer es el acto más poderoso y convincente que se puede elevar al cielo.

Las personas que tienen la espiritualidad más elevada son aquellas que generalmente están agradecidas por los pequeños detalles, por aquello que cuenta poco para una persona soberbia.

Cuando ven lo que han recibido siempre lo miran bajo la lupa que lo agiganta todo y al momento de mirar lo que han hecho ellos por los demás siempre les parecerá insuficiente.

Por la vida voy encontrando personas que tienen una facilidad única para ser gratos con sus semejantes, con su Creador, con sus Progenitores y con todo el ambiente que les rodea y éstas fácilmente son felices porque han sabido experimentar que no es necesario lo extraordinario para alcanzar la plenitud. El mayor secreto descubierto es que lo Simple y lo Sencillo es el lenguaje más maravilloso y divino del que se sirve Dios para manifestar su Grandeza y su Amor.

Así como hay personas que han encontrado el secreto para estar agradecidos, hay otros que por tan grandes regalos puedan encontrar en la vida no son capaces de decir un simple gracias que en vez de empequeñecerlos les haría grandes. Éstas personas por lo general viven codiciando los bienes ajenos, tienen envidia de lo que otros tienen y se ponen siempre como un obstáculo y nunca como los que propician un ambiente en donde reine la tranquilidad y la armonía. La lucha es su lenguaje, el menoscabar a sus semejantes es su argumento, el eterno descontento es su pan de cada día y la infelicidad es la consecuencia de sus actos.

Pienso que si alguien no aprendió a agradecer y no está dispuesto a reconocer que todo lo que es y lo que tiene es Gracia está condenado a pasar por la vida sin hacer sombra ni sendero. Aquél que no agradece no merece la bendición ya que el mañana es consecuencia del hoy como el hoy fue consecuencia del ayer.

La persona que no es capaz de arrodillarse ante su Creador no merece absolutamente nada.

Los que todo lo recibieron y en vez de reconocer que están en la obligación moral de estar agradecidos y se han convertido  en exigentes, la vida misma les privará incluso de lo que creen tener y cuando vuelvan a donde comenzaron se darán cuenta que teniéndolo todo no fueron capaces de agradecer; ahora que teniendo solo lo necesario están en la obligación de mostrar Gratitud ya que de lo contrario nunca alcanzarán Bendición.

Vivo convencido de que todo lo que soy y lo que tengo es gratuidad y si no fuera por el amor De Dios poco contaría para el mundo.

  • Lo que soy y lo que tengo es Gracias a DIOS. 
  • Lo que he alcanzado (títulos o méritos) es gracias a los hijos De Dios que estuvieron ahí para apoyarme. 
  • La salud que gozo es producto de una disciplina que mis semejantes me inculcaron para ser ordenado en mi cuidado personal.
  • La vida espiritual que me sostiene lo debo a los buenos ejemplo de personas amaron, lucharon y vivieron de la mejor manera posible; dignos de ser recordados. 
  • Las virtudes las debo todas y cada una a mis familiares, mis defectos son elaboración propia. 
  • Las oportunidades para conocer el mundo cercano y lejano lo debo a la gracia De Dios que siempre ha estado ahí dándome a raudales aquello que simplemente no lo merezco. 
  • No tengo de qué jactarme ya que todo lo he recibido por esfuerzo, por insistencia y por misericordia. 

Hasta hoy solo me sale del corazón el decir Gracias a Dios y a la Vida por todo el bien que he recibido. Gracias Dios por todo lo que recibiré de ahora en adelante sé que será mejor de lo que yo lo estoy esperando e imaginando. Dios si me priva de algo es porque me va a regalar aquello que realmente necesito. Él sabe que aún sigo siendo el niño caprichoso que busca su conveniencia pero por amor me corrige en el momento correcto, justo cuando Él quiere. 

Gracias por todo Señor…

Feliz y bendecida semana para todos 

Con afecto AVD

Los Viñadores asesinos… Mt 21, 33-46

«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. 

Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. 

Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. 

Cuando vuelve el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». 

Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo». 

Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta» (Mt 21,33-43.45-46).

Israel, la Viña de YHWH

El comienzo de la parábola es deliberadamente evocador de una imagen usada en la Escritura: DIOS formó al pueblo de ISRAEL como se planta una VID. El Salmista ruega a Dios en su oración que no deje en manos de los enemigos al pueblo que en pasado rescató de la esclavitud y guió hasta Canaán:

«Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los gentiles y la plantaste; le preparaste el terreno, echó raíces y llenó toda la región… ¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? … Vuélvete, YHWH de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso» (Sal 80,9-10.13.15-16).

Por su parte los profetas describen la infidelidad del pueblo a la Alianza con Dios como una falta de fructificación de una vid muy cuidada:

 «Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. La viña de YHWH de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad. y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!» (Is 5,1-2.7)

Los arrendatarios

Jesús comenzó el relato de modo idéntico a Isaías. Sin embargo introdujo una importante variación en la metáfora: la VIÑA de Dios continúa siendo Israel, pero no carece de frutos ( = buenas obras). En el Evangelio la crítica irá dirigida a los LABRADORES que debían cultivarla.

El tema de la parábola de Jesús refleja una situación frecuente por entonces. Muchas personas debían vender sus tierras a causa de las deudas. Y terminaban trabajando su campo, ya no como propietarios, sino como ARRENDATARIOS de algún terrateniente ausente que lo había adquirido. Así se quejaban ante el gobernador Nehemías unos siglos antes:

«Hemos tenido que hipotecar nuestros campos y nuestras viñas para pagar el tributo al rey. Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos son como los de ellos. Sin embargo, nosotros tenemos que someter a esclavitud a nuestros hijos y nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas ya han sido abusadas. Y no podemos hacer nada, porque nuestros campos y nuestras viñas pertenecen a otros» (Neh 5,4-5).

Por eso era muy habitual que se juntara un gran RESENTIMIENTO contra aquellos propietarios ausentes. En la parábola los arrendatarios buscan apropiarse de los frutos, primero, y del campo, después.

Los siervos de YHWH

El relato no describe las circunstancias en las que los labradores se convirtieron en arrendatarios. Por eso el oyente no puede contemplarlos como VÍCTIMAS de un sistema social injusto. De haberse incluido ese aspecto, su violencia podía aparecer como justificada.

Pero el interés del narrador, al presentar sólo la REBELDÍA de los arrendatarios, es el de centrar la atención del oyente en la VIOLENCIA de los labradores.

Los destinatarios de la parábola no se sienten involucrados en el relato, como tampoco el rey David se sintió identificado con el rico despiadado que se apropió de la ovejita del pobre (2 Sam 12,1-6). Así expresarán espontáneamente su malestar contra los viñadores, como David lo hizo contra el rico de la parábola que le relató el profeta Natán.

Sin embargo no advierten como el narrador los va involucrando en la historia, como hizo Natán con David. Porque en el lenguaje consagrado de la Escritura los profetas son presentados frecuentemente como SIERVOS de YHWH:

«Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis SERVIDORES los profetas, los envié incansablemente, día tras día» (Jer 7,25).

«YHWH no hace nada sin revelar su secreto a sus SERVIDORES los profetas» (Am 3,7).

«Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, yo les envié a todos mis SERVIDORES los profetas, los envié incansablemente, día tras día» (Jer 7,25).

Violencia contra los profetas

La mención de los SERVIDORES proporciona así un carácter ALEGÓRICO al relato, que ya no puede ser leído en su literalidad. No describe un conflicto entre clases sociales en un contexto de crisis económica. Alude a la conocida historia del rechazo de los PROFETAS. Así lo reconocía un piadoso durante el destierro:

«No hemos escuchado a tus SERVIDORES los PROFETAS, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país» (Dn 9,6).

Los verbos usados evocan el destino de algunos profetas:

  • «Entonces [el sacerdote Pasjur] mandó GOLPEAR a Jeremías, el profeta, y lo hizo poner en el cepo que está en la puerta Alta de Benjamín, en la Casa de YHWH» (Jer 20,2).
  • «Urías, hijo de Semaías, de Quiriat Iearím, profetizó contra esta ciudad y contra este país en los mismos términos que Jeremías… El rey Joaquím lo hizo MATAR con la espada y arrojó su cadáver a la fosa común» (Jer 26,20-23).
  • «Se confabularon contra Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y por orden del rey lo APEDREARON en el atrio de la Casa de YHWH» (2 Cro 24,21).

Ensañamiento contra el hijo

Los personajes del relato pudieron suponer que la aparición del hijo significaba que el propietario había muerto. Si también el HEREDERO moría, la viña ya no tendría dueño y los arrendatarios podrían reclamar la propiedad.

También la expresión HIJO evocaba en la Escritura la condición de verdadero representante de la VOLUNTAD de Dios:

«Tendamos trampas al JUSTO, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. El se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo HIJO del Señor» (Sab 2,12-13).

La parábola ha vuelto a instalar el tema debatido por los sacerdotes del Templo en torno a la AUTORIDAD [de Juan el Bautista y] de Jesús.

Han rechazado a ambos. Jesús los ha comparado entonces como hijos que no han obedecido la llamada de Dios, a diferencia de los publicanos y las prostitutas creyeron en Juan, el mensajero de Dios (Mt 21,32).

Ahora Jesús dispone el relato para insinuar que no sólo son desobedientes. Pueden llegar a ser también homicidas si ven amenazada su autoridad.

Los malvados

La respuesta de los oyentes a Jesús es tan segura y vehemente como la de David al profeta:

«David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Por la vida de YHWH, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión».

Entonces Natán dijo a David: «¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; te entregué la casa de tu señor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá, y por si esto fuera poco, añadiría otro tanto y aún más. ¿Por qué entonces has despreciado la palabra de YHWH, haciendo lo que es malo a sus ojos? ¡Tú has matado al filo de la espada a Urías, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo has hecho morir bajo la espada de los amonitas» (2 Sam 12,5-9).

La última frase refuerza la acusación de MALVADOS hecha contra los labradores. Reconocen el carácter alegórico del relato, pero hasta el final no «comprendieron que se refería a ELLOS» (Mt 21,45):

«¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados… sino que se complace en la ley de YHWH y la medita de día y de noche! El es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce FRUTO a su debido tiempo…No sucede así con los MALVADOS» (Sal 1,1-4).

Sustitución de los labradores

En el momento decisivo de la interpretación no se puede olvidar que Jesús, a diferencia de Isaías, no cuestiona la VIÑA (Israel), sino a los ENCARGADOS de trabajarla. Por falta de frutos (Is 5,4) el profeta amenazaba: «Les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada» (Is 5,5).

Jesús no reprocha a la viña falta de frutos, sino a los labradores no haberlos entregado al dueño. No anuncia la plantación de OTRA VIÑA (un Nuevo Israel), sino la sustitución de los viñadores.

El pensamiento es afín al de Jeremías sobre los pastores:

«Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo de YHWH» (Jer 23,3-4).

Según la lógica del Evangelio de Mateo, los Apóstoles de Jesús son los nuevos pastores encargados de reunir «las ovejas perdidas del pueblo de Israel» (Mt 10,6).

Responsabilidad por los frutos

Los encargados del Templo ven confirmadas las preocupaciones surgidas desde el momento que Jesús hizo su entrada en la ciudad. A la pregunta directa sobre su autoridad, Jesús les había insinuado que era semejante a la de Juan. Si bien ellos no la habían aceptado, no se animaban a rechazarlo públicamente por «temor a la multitud, porque todos consideran a Juan un PROFETA» (Mt 21,26).

Ahora Jesús insinúa que esa actitud no es diferente a la de quienes maltrataron a los profetas del pasado, de los cuales él es un sucesor (definitivo).

Lo que impide por el momento que se apoderen de Jesús es, nuevamente, el «temor a la multitud, que lo consideraba un PROFETA» (Mt 21,46).

Este temor siempre limitó la autoridad INSTITUCIONAL que ostentaban, pues «a pesar de llegar al cargo, por necesidad, concedían todo lo que decían los fariseos, por no hacerse insoportables al pueblo» (cf. Josefo, Antigüedades XVIII, 11-25).

Los NUEVOS ARRENDATARIOS no deben olvidar, por su parte, que la VIÑA no es suya, sino del Señor. A él deberán dar cuenta de los frutos producidos:

«Si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca… En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz» (Sant 3,14-18).

Los Viñadores Asesinos

Del blog En la Escuela de las Escrituras

Si vas a juzgar a los demás, no peques…

  • Hola Juana, buenos días 
  • Buenos días Angélica
  • ¿Qué de novedades?
  • Aquí conversando con las amistades, he tenido algunos apuros últimamente
  • Desde hace mucho tiempo te veo muy ocupada y corriendo como si estuvieras metida en tantos asuntos.
  • Son asuntos personales
  • Pero, en qué estás metida mira que no sería bueno que estés en problemas. La gente no se calla de nada. 
  • Nada, todo va bien no te preocupes
  • ¿Acaso no confías en mí? Cuéntame que como bien sabes de mí no sale nada. 
  • No tiene importancia, todo está bien
  • Sabes, te cuento que toda la gente sabe lo de Justina y del marido que se anda robando. Dicen que ahora está saliendo con otro hombre. Es terrible lo que la gente habla de ella. 
  • Bueno, es su vida y sabrá lo que está haciendo
  • Pero eso no debería hacer. Es una mujer casada y debe dedicarse a su familia.
  • Ay amiga y cuando tú estabas en lo mismo, ¿Quién te dijo algo?
  • Bueno, lo mío fue diferente
  • ¿Fue un hombre casado o no? Así que si tienes una viga en tu ojo no mires la paja en el ojo ajeno. Con cariño amiga, tú eres la menos indicada para opinar sobre la vida de Justina. Tú también destruiste un matrimonio.
  • Mejor me voy, contigo no se puede conversar…

(Silencio… ups se hizo humo nuestra amiga)

Nadie está autorizado a juzgar si no ama lo suficiente… ¿Quién ama lo suficiente?

Cuando uno se pone como juez de su prójimo lo que saca a relucir es su falta de caridad, su falta de conocimiento personal y su amnesia de su propia realidad ya que todos en algún momento de nuestra vida hemos transitado por los rieles de las acciones malas, incorrectas, desacertadas o incorrectas.

Creo que la vida nos da lo que merecemos ya que ni estamos para ponernos como justicieros ni como cómplices de nuestro prójimo. La caridad y la verdad son las que tienen que primar en nuestras relaciones interpersonales. Como lo decía nuestro recordado Papa Benedicto XVI que una Caridad sin verdad es una fantasía de ayuda y una Verdad sin caridad es una justicia descarnada.

Métete en la vida de los demás si vas a construir… si es para destruir o criticar es mejor que te mantengas al margen.

Pienso que aunque estemos al borde de la santidad no nos pone con la autoridad suficiente para meternos en la vida de los demás y pensar que nuestra propia historia y la de los demás necesita ser reconciliada, necesita ser vista con ojos más misericordiosos, necesita abrirse a buscar soluciones a los problemas y no un problema para cada solución. A veces cuando nos miramos en el retrovisor de nuestra historia y pensamos que ya todo ha pasado, eso no quiere decir que nunca ha sucedido sino más bien deberíamos mirar con más humildad la vida y mucho más la vida de los demás.

Los demás te pedirán un consejo en la medida que tú no los juzgues como a un criminal sino que haciéndole ver su error puedan optar por caminos más prudentes. Si la vida nos ha ofrecido oportunidades para experimentar la vida desde otros ángulos y de esta has aprendido que todos podemos cometer errores, somos frágiles cuando hay menos personas que nos brinden su ayuda; comprende a los demás porque tal vez ellos se encuentran en ese estadio de su vida y tú solamente has pasado y estás en un escalón diferente.

Vivo convencido y convenciéndome que nunca estaré a la altura para poder juzgar a mis semejantes. Aunque mis pecados no los conozcan los demás soy consciente que he cometido faltas y eso cuenta ante los ojos de Dios porque me conoce en el fondo de mi alma.

Vivo agradecido porque de esta manera no podré usurpar el puesto que solo le corresponde al Creador. Mis errores me han puesto el freno a la boca y más provecho saco tratando de mejorar mi vida que justificando mis errores con los defectos de los demás.

Mal de muchos, consuelo de tontos…

Este refrán habla de la mediocridad cuando uno para justificar los errores termina por apuntar los defectos ajenos y nunca los propios.

Cuando tengas ganas de juzgar: 

  • Recuerda que al apuntar con un dedo a alguien, son tres los que te apuntan a ti… haz la prueba
  • Si estás sin pecado tira la primera piedra… de lo contrario podría rebotar sobre ti.
  • Si crees que todo el que peca, yerra o se equivoca debe ser castigado… cuál es el castigo que merecerías si fueras tú. 
  • Si no tienes nada que hacer, ora, reza, canta, baila, lee, haz deporte… pero no des demasiado deporte a tu lengua que al estar siempre irrigada se puede pasar del límite. 
  • La vida de los demás es tan sagrada como la tuya, no la destruyas. 
  • No juzgues a nadie recuerda que el mundo es redondo y no sabrás cuándo te toca ser la piedra de escándalo. Es mejor estar limpio al momento de caer a la piscina de lo contrario todos se quejarán de tu sola presencia. 
  • Elévate por encima de tus miserias y nunca sobre los demás. Es más gratificante llegar a la cima acompañado que empujando, pisando o quitando del camino a nuestros semejantes. 
  • Si la vida te está dando oportunidades para ser feliz, multiplica esa felicidad ayudando a los demás y no la pierdas haciéndoles infelices. 

Que tengas un buen fin de semana.

 

Con Cariño Adelmo VD.

 

Júntate con los amigos para brindar un café y habla de tu vida y escucha la suya. La de los demás sobra.

No eres El CENTRO del Universo…

  • Mi hermano del alma, tanto tiempo sin saber de Ti
  • Oh, qué sorpresa!, hace mucho que no nos veíamos 
  • Qué ha sido de tu vida, cuéntame
  • Bien, todo ha salido como lo he planeado: tengo mi esposa, mis hijos, mi trabajo y sobre todo con algunos amigos 
  • Cuando te fuiste nos parecía algo extraño ya que eras el que animaba las fiestas y de un momento a otro ya no estabas entre nosotros
  • Como comprenderás me di cuenta que no somos El Centro del universo y todo debe girar en torno a nosotros
  • Y eso ¿Desde cuándo lo crees que es así?
  • Con el tiempo me he dado cuenta que no somos El Centro y que sin nosotros la vida no seguiría, las cosas no serían igual o peor aun creer que el mundo no giraría sin nosotros. 

Con cierto dolor vas descubriendo que no eres más que un ser que transita por la vida y su vida es significativa: en primer lugar por que Dios le ha concedido dignidad y después sólo podrá ser significativa si uno mismo decide hacerlo de esa manera. 

Foto Tomada de la Web. Todos somos distintos y únicos, pero no somos El Centro.

Cuando vivía en mi pequeño mundo de la serranía del Perú, miraba mi horizonte de manera muy estrecha y pensaba que si hacía algo que no estaba reglamentado por lo que se estaba acostumbrado realizar el mundo vendría abajo. Sin embargo, cuando realicé mi primer viaje a un lugar muy cercano y entre los carros, las calles y los varios salones repletos de estudiantes me sentí como si me hubiesen sacado de mi pequeña laguna encantada en donde podía ser El Centro de atención fácilmente.

A mis 18 años cuando salí de casa sin rumbo, sin estudios y sin dinero me aventuré a la total incertidumbre y la verdad terminé aprendiendo las cosas por necesidad. Nunca pude imaginarme verme empujando un triciclo y vendiendo jugo, raspadilla, cocoliches, cancha, naranja, yucas y todo lo que me parecía empleo para otro tipo de personas. Salí de mi falsa seguridad, me enfrenté a la realidad y sobre todo a ser ignorado por quienes pensaban en ese momento lo que yo lo había pensado anteriormente.

Salí de mi mundo, salí de mi tranquilidad y ser visto como uno más en la vida me ha ayudado a ver la vida con gratitud. Si alguien me respeta será porque conoce mi historia, los que no lo hacen tampoco es que me molesta. Salir de viaje fue mi nuevo nacimiento a la vida real. Ahora al conocer la mayor parte de mi país, muchos países de Europa y de Medio Oriente puedo decir que soy solo alguien que busca dar sentido a su vida incluso en el sinsentido de existir.

Subir a un avión por primera vez fue para mí una experiencia espiritual más que algo meramente físico. Ver que el cerebro del hombre puede inventar semejantes cosas, y ver el mundo desde arriba solo me doy cuenta que somos alguien tan insignificante que significa todo para quien lo ha creado: para Dios.

En síntesis, el primer viaje fue motivo de crisis en donde tuve que diferenciar lo que era de lo que creía que era la realidad. Cada vez que viajo siento que anticipo de la manera más agradable el Viaje final.

Ser protagonista en un momento de la vida no es lo mismo que considerarse El Centro.

Creo que si nos quedamos estancados en nuestro pequeño mundo, terminamos por pensar que si nos equivocamos el mundo se cae, si hago una elección no tan acertada el planeta entero va a sufrir. Si te enamoras y no eres correspondido, pues tal vez la persona no es la más adecuada o tal vez no está preparada para amar. Relájate y comienza de nuevo con tu vida.

Pienso que el mundo es tan extenso que pensar que eres El Centro de la historia es una capricho descabellado que tarde o temprano te va a hacer sufrir. Todos los que han elevado su ego por encima de lo que merecen han terminado por aceptar que con ellos o sin ellos el mundo sigue para adelante.

A veces nos quejamos demasiado y solo nos bastaría salir y dar un paseo, ver las personas que están luchando por sobrevivir o niños y jóvenes que están buscando cómo afrontar la jornada de mañana y llevarse un pan en la boca.

Cuando me vi a muchos niños con diferentes enfermedades en el Hospital de Israel me hizo sentir que el inútil era Yo, pues ellos luchaban por sonreír y yo en aquel entonces estaba paralizado por mis miedos, prejuicios, dudas y eso me hacía más inútil que todos los que padecían de un mal congénito.

En los desgraciados por la vida

 

encontré la gracia de Dios

Para minimizar nuestros problemas es necesario saber que no somos El Centro del Universo y todos deben llorar por el pequeño pinchazo que recibí de la vida a causa de mi descuido.

No es para desanimarte, pero si caminas conscientemente con tus semejantes animando a que cada uno encienda su propia lámpara e ilumine su propia vida te darás cuenta que de los demás eres compañero y no la lámpara que ilumina.

Vivo convencido que quien quiere aprovecharse de la las circunstancias y eleva su ego por encima de sus propias capacidades terminará cayendo de bruces y sin esperanza de redención. Toda persona egocéntrica se asfixia en su propio aire enrarecido porque no respira de algo nuevo y mucho menos deja respirar a los demás.

Si están en tus posibilidades:

  • Viaja, conoce nuevas realidades, nuevas personas y sácate la espina de conocer lo grande y ancho que es el mundo. Sufrir por un lugar o por una persona es solo un capricho.
  • Cierra los ojos y piensa qué pasaría con la vida si tú no estás. La vida va a seguir… por eso antes de preguntarte si hay vida después de la muerte, pregúntate si has tenido vida antes de la muerte.
  • Deja que los demás hablen y no te ensordezcas con tus propios sonidos. Las opiniones de los demás complementan lo que ya crees saber.
  • Anímate a mirar por la ventana de tu alma y recuerda que lo que no se ve es mucho más grande que lo que podemos tener experiencia.
  • Aléjate de tus propias creencias y pregúntate si el mundo no fuera exactamente como tú lo estás percibiendo.
  • Cuando sientas que tienes seguridades muy estables, duda de lo que ya crees que es así y verás que tu percepción del mundo va a cambiar.
  • Sube a un avión y mira como Dios mira a la creación y recuerda que Dios tiene el detalle de fijarse en lo más mínimo de nuestra existencia. Recuerda que Él nos conoce más que nosotros mismos.
  • Cuando estés aturdido con tus problemas, sal y camina por la calle o escucha los problemas de los demás y verás que tal vez lo tuyo es muy poco comparado con lo que otros están viviendo.
Foto Tomada de la Web. Cuando creas que la vida es injusta contigo, piensa en los que más necesitan.

Aprender enseñando…

Cuando se comienza a leer libros se aprende mucho. Cuando se aprende a leer a las personas se aprende todo. 

Me resulta difícil expresar ideas públicamente, pero sin duda cada vez que noto que mis interlocutores entran en el ritmo y podemos llevar un diálogo en donde fácilmente puedo conversar, reír e intercambiar ideas siento que estoy entrando en un mundo totalmente apasionante. 
Creo que la forma más bella de pasar la vida es leyendo historias humanas que están cargadas de pasión, locura y maravilla. Todos tenemos una forma peculiar de pasar por el mundo y aunque quisiéramos que sea de la mejor manera siempre habrá alguien a quien no les guste. 
En mi caso, enseñar es una de las actividades que me está gustando. Llega el momento en el que el silencio invade en quienes escuchan la exposición de una idea, de un concepto o de una experiencia me doy cuenta que esa historia tal vez ya vivida por mi parte ahora le podría servir para conducirse por la vida. 
En las clases que hasta ahora he podido dar soy consciente que más que dar pautas para que sepan tener todas las respuestas me interesa que cada uno pueda, utilizando sus categorías mentales, sacar una conclusión ya que cada vida tiene una forma de desarrollarse muy distinta, aunque hayan coincidencias entre uno y otro ser humano. 
Pienso que las respuestas absolutas por lo general son una excusa agobiante que trata de extralimitar a quien quisiera pensar de manera libre, limpia y lúcidamente. 
La vida es el mejor de todos los misterios y no podríamos encerrarlo en respuestas ya practicadas sino aventurarse a la re-flexión que es inmensamente más rica que la respuesta decidida y determinante en un determinado momento.
Mirar a los ojos y ver que dentro del alma de cada ser humano hay muchos misterios por descubrir nos podrá ayudar a mirar nuestra propia condición; si es mayor para pensar que ellos podrían iluminarte con su experiencia y si son menores que andan buscando centelleos de verdad para poder encaminar su vida. 
Esa es la razón por la que enseñar es una gran responsabilidad ya que si no se hace de manera consciente podríamos terminar por dar conocimientos que confunden, que aturden, aburren y peor aún que no dejan crecer.
Religiosos y religiosas franciscanas en la clase de Admoniciones de San Francisco de Asís
Vivo convencido que el mayor logro de enseñar es que se aprende mucho. Dando es como se recibe, decía el Santo de Asís, enseñando es como se aprende podría agregar al estribillo antes citado. Cuando uno se expone ante los demás comienza a trabajar la propia persona, el propio carácter. No basta con exponer ideas, es hacer que esta idea tenga sentido y tomar una postura para defenderla o rechazarla ya que de eso depende el éxito de una buena lección. 

En mi recetario de respuestas a interrogantes obvias están las preguntas sin descuidar que todas ellas están hechas basadas en principios y no en el soberbio capricho de romperles la cabeza. Las preguntas existenciales ayudan a mis semejantes como a mí a desencadenar las opiniones que no son otra cosa que vistas de diferentes ángulos las cuales ayudan a integrar una imagen más clara del tema en cuestión. 

Ve más claro y más nítido quien sube a un lugar privilegiado y capta el panorama de modo más amplio. Subir a este lugar privilegiado se consigue por medio del diálogo, de la lectura, de la exposición de ideas y por medio de la meditación personal. 

Para aprender:

  • Escucha… y no te justifiques
  • Lee… y sorpréndete
  • Conversa… equivócate, pide disculpas, pide por favor y agradece
  • Observa… y comienza a imaginar qué sucedería una realidad opuesta a la que estás viendo
  • Investiga… sin prejuicios
  • Especula… pero no te cierres a tus supuestas conclusiones
  • Experimenta… considerando que siempre hay límites
  • Concluye… deja siempre un espacio para una posibilidad distinta y… solo después vuelve a comenzar. 

Con éste modo de actuar podrás aprender lo necesario para que al final de la jornada puedas pedir consejos y seguir teniendo ganas de seguir aprendiendo. 

Es por eso que escribo… para aprender y ojalá alguien me corrigiera. 
Con afecto AVD 
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